Cayetano Martínez de Irujo se ha sentado en ‘Un año de tu vida’, programa de Canal Sur presentado por Toñi Moreno, y se ha sincerado como nunca.


Cayetano Martínez de Irujo se sentó junto a Toñi Moreno en el programa que ella presenta en Canal Sur, ‘Un año de tu vida‘, un espacio en el que quiso confesarse y hacer un repaso por los momentos más convulsos que ha vivido, en especial, desde el fallecimiento de su progenitora. Y es que tras la partida de la Duquesa de Alba ya nada ha vuelto a ser lo mismo para su familia, tanto es así que entre el Duque de Arjona y sus hermanos se produjo un enorme cisma por el que ahora hay inexistente relación. Sin embargo, esta ruptura no le frena a la hora de hablar de ellos y así se demostró en la entrevista de la presentadora al jinete. Sin pelos en la lengua y con la única de intención de contar su verdad, Cayetano Martínez de Irujo se sinceró como jamás lo había hecho, hecho que no ha pasado ni mucho menos desapercibido en las redes sociales.

«Hay una cuestión emocional, que está por encima de la racional. O se trata y se trabaja o siempre esas emociones te invaden», comenzó diciendo. A pesar de que trató en todo momento demostrar la fortaleza que le caracteriza, Cayetano no pudo evitar emocionarse cuando tocó asuntos peliagudos que una vez más han copado titulares. Todo comenzó cuando explicó que el origen del distanciamiento con ellos, pues él considera que todo se debía a que era el ojito derecho de su madre. «Fui muy querido por mi madre y muy valorado… Y fui el escogido, me dijo tú te vas a ocupar de toda la estructura agrícola -me probó con eso-, sabía que mi ilusión era el campo. Me ha costado pagar un precio mucho más alto de lo que podría imaginar, ni en el peor de mis sueños, a nivel familiar», deslizó en el plató. Sus declaraciones llevaron a que Toñi Moreno también se sincerara y le revelara a Cayetano que jamás hubiera esperado este triste desenlace. Mucho menos que él y su hermana Eugenia pusieran fin a su relación de hermanos.

cayetano martinez de irujo
Canal Sur

«Es que no te lo esperas, es una cosa emocional, no se puede culpar, fui el escogido, el valorado y el reconocido. Me encargó una misión y la hice, fue la salvación de la Casa y de la herencia. Y permitió que todos recibieran lo que se decidió, es casi un milagro cómo conseguimos llevar a cabo esa donación», le respondió a la de Cádiz. En ese instante, explicó cómo se gestó el reparto de la herencia de su madre, el cual se produjo antes de que Alfonso Díez y Cayetana se dieran el «sí, quiero’. «Yo la convencí. Eso sucedió y nada más, a partir de ahí…», dijo Cayetano Martínez de Irujo. Entonces, eso marcó un antes y un después en todos, especialmente respecto a él, según el propio Cayetano. Sin embargo, el Conde de Salvatierra tiene claro que debe vivir una vida alejada de todos estos escollos, centrado en sí mismo y mirando hacia el futuro. «Estoy viviendo mi vida por primera vez, sin la Casa de Alba y el dolor que he pasado todos estos años. Vivo la vida de Cayetano, pero tengo que mentalizame, sentarme y estar preparado a que me digan cosas que no quiero oír», apuntó.

Otro de los asuntos que Cayetano atajó fue el del título de Duque de Arjona, el cual no se hereda, por lo que para él tenía mucho más significado si cabe. «Es el ducado más antiguo de España, hace cientos de años que no se da un título por méritos propios, para mí es un orgullo impresionante por la labor que hice al frente de la casa. Cuando te dan un título no por herencia, sino por merecimiento, es doblemente importante (…) Mi madre me quiso dar el título de Conde Duque de Olivares. pero en aquel momento se opusieron mis dos hermanos mayores y yo no tenía ganas de discutir, me daba igual el título que me diera, era un reconocimiento de ella por una misión que me dio», aseguró. Aunque se desconoce si en algún momento la Duquesa de Alba pudo llegar imaginar lo que sucedería con sus hijos tras su muerte, lo cierto es que su ausencia provocó un tsunami entre los suyos.

Cayetano Martínez de Irujo
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Por ello y otros muchos motivos, su círculo la recuerda cada día después de que falleciera en noviembre del año 2014. «Le doy las gracias cuando me salen bien las cosas porque creo que me está ayudando. Le digo buenos días y buenas noches a su foto todos los días, a mi padre también», dijo Cayetano. Aunque los problemas familiares no fueron los únicos sobre los que se profundizó, sino también sobre su corazón y sobre el papel que ocupaba su pareja en el giro que había dado su vida. En ese giro está Bárbaja Mirjan, de quien le separan 33 años. «Bárbara es joven pero muy madura, muy inteligente, muy capaz, muy resolutiva. Me hace muy feliz. Está aquí, ha venido hoy conmigo y me ha ayudado mucho estos años a superar todo y a ser la persona que empiezo a ser hoy, con una vida nueva», señaló.