Con motivo del 90 cumpleaños de Carmen Sevilla hablamos con Augusto Algueró, que nos cuenta cómo lleva él la enfermedad de su madre


Este viernes 16 de octubre, Carmen Sevilla cumple 90 años. La última vez que Carmen Sevilla celebró su cumpleaños fue en 2010. Cumplía 80 y, rodeada de familiares y amigos, organizó una gran fiesta en el restaurante Zalacaín de Madrid que por entonces ya era tradición. La terrible enfermedad del olvido, el Alzheimer, ya había comenzado a abrirse paso en la artista y durante los próximos cinco años la dolencia avanzaría de manera fugaz. Ya no habría más fiestas de cumpleaños. En marzo de 2015 era ingresada en una residencia especializada en este deterioro cognitivo y desde entonces vive allí recluída perdiendo poco a poco sus recuerdos y su esencia. Por eso, este 16 de octubre, día en que cumple 90 años, no habrá fastos en su honor. “Ya no conoce a nadie. Tampoco se conoce a ella misma. Además, físicamente es una mujer de 90 años”, nos cuenta su hijo Augusto en conversación con esta revista.

Augusto Algueró revela cómo se encuentra él y su madre

Poco dado a hablar con la prensa y siempre al margen de la popularidad de su madre, Augusto accede a compartir con SEMANA las últimas noticias de la actriz. “Ella está bien
de salud, pero con lo que supone encontrarse en una fase severa del Alzheimer. Tiene una salud excepcional, con un ritmo cardiovascular perfecto, una circulación sanguínea buena, no fumaba, cuidaba su alimentación… En este sentido, su salud es muy buena”, nos cuenta Augusto. “Está muy cuidada. Muy bien atendida. Acudo con asiduidad, siempre que puedo. Y cuando no puedo, hablo con la residencia para que me cuenten cómo ha pasado el día. Ahora con el Covid todo es más difícil. La residencia se ha blindado y las visitas son muy reducidas y en condiciones excepcionales”, añade.

Gtres

Pero SEMANA también quiere saber cómo está él. El mal del olvido arrasa también la moral de los familiares y Augusto no ha sido una excepción: “Ahora me encuentro bien. Después de tantos años uno ya se hace a la idea de la situación de su madre. Ya ha pasado tiempo de esa fase en la que veías que se apreciaba el deterioro cognitivo y que iba perdiendo facultades. Eso era muy duro. Con el tiempo tu cabeza acepta la situación”.

No ha sido fácil para Augusto contemplar con impotencia la evolución de la enfermedad
de su madre. Tampoco para los españoles que durante décadas asistieron al éxito de
la que pasó a llamarse “la novia de España” por el deseo de muchos por casarse con ella.
“Conmigo los hombres se quieren acostar, pero con Carmen se quieren casar”, comentaba una divertida Lola Flores en aquellos años en los que ambas mujeres monopolizaban el cine de la época. Sin embargo, solo dos hombres cumplieron ese sueño. El primero de ellos fue el compositor Augusto Algueró, con quien se casó en 1961; el segundo, el productor Vicente Patuel, con quien contrajo matrimonio en 1985.

SEMANA

Carmen Sevilla habla sobre su matrimonio

Sobre su primer matrimonio, el que mantuvo legalmente unida a Algueró hasta 1974, Carmen nunca ha tenido buenas palabras. A él le debe el nacimiento de su único hijo sí,
su “bendición”, como ella solía decir, lo mejor de su vida, pero a él también le debe noches de desvelo, llantos inconsolables y humillaciones. Precisamente en esta revista la artista escribió sus memorias en 1983 y de su matrimonio con Algueró Carmen escribió frases como: “Entregué a mi marido lo más maravilloso que una mujer puede dar: amor,
ilusión, virginidad..Pero él convirtió nuestro matrimonio en un infierno”, “Con él cometí el error, que no me perdonaré nunca: haber antepuesto el amor a mi esposo al amor de mi hijo”, “Aguanté demasiados desprecios de mi marido”, “Los celos lo devoraban. Llegó un momento en el que no podía saludar a mis compañeros”, “Uno de los trances más humillantes de mi vida fue cuando tuve que arrodillarme y suplicarle que no se fuera con otra mujer. Aun así, él, que era de piedra, se marchó”, “Hubo en tiempo en el que mi
único objetivo era que él rompiese con su amante. Apenas me ocupaba de mi hijo porque
solo tenía fuerzas para combatir la infidelidad. Llegué a contratar un detective privado. Me
pasaba los días llorando en la cama”.

Con rabiosa sinceridad Carmen desgranaba en estas páginas su historia con Algueró, una historia de la que no guardaba buen recuerdo y que nada tenía que ver con la que decía
vivir a partir de 1974, cuando conoció a Vicente Patuel. De él se enamoró como una quinceañera y por él lo dejó todo cuando él le instó a abandonar su carrera y trasladarse al
campo. Ni una mala palabra le dedicó Carmen a su marido, aunque son muchos los que
aseguran que a veces no la trató como merecía. Tras su muerte en el año 2000 la Sevilla quedó devastada: “Recuerdo tener que sacarla de la cama porque solo quería llorar. Para mí que Carmen ahí cogió una depresión  Decía que quería morirse”, nos cuenta su modista y amigo Manu Sánchez.