La realeza europea se deja ver estos días manos a la obra contra el coronavirus. Sus despachos son su mejor refugio y todo un mundo para comentar.


Estos días estamos viendo más que nunca los entresijos de los palacios. Al menos las oficinas y despachos en las que reyes, príncipes y princesas desarrollan sus actividades oficiales. En estos momentos, lamentablemente, la mayor parte de estas tienen que ver con la crisis del coronavirus, un asunto al que las distintas monarquías están dedicando esfuerzos para arrimar el hombro y ayudar en lo que puedan. Si hasta ahora eran más o menos un secreto bien guardado, ahora estos espacios están saliendo a la luz pública con asiduidad, en tanto que les sirven para grabar allí los mensajes dirigidos a sus países, donde mantienen reuniones o se dedican a hacer llamadas telefónicas y videoconferencias. ¡Los ‘royals’ no paran!

Estos lugares se han convertido en otro protagonistas involuntarios, en unos momentos en los que todos debemos recluirnos en nuestras casas. La realeza tiene sus palacios y, dentro de ellos, un sitio habilitado expresamente para sus respectivas labores. ¿Cómo son ? Tenemos de todo, pero siempre impera un aliento clásico amparado por los solemnes marcos palaciegos con siglos de historia. La decoración sigue esa misma línea de elegancia regia, si bien tenemos que fijarnos en los pequeños detalles que marcan la diferencia y sirven para personalizar los despachos al gusto de cada miembro de la realeza.

El despacho del Rey Felipe es una amplia estancia dentro del complejo de La Zarzuela. Estos días bulle de actividad: reuniones con el presidente, con ministros, videoconferencias, etc. Es el mismo que utilizó su padre, el Rey Juan Carlos, cuando estuvo en activo durante casi 40 años. Eso sí, Felipe VI cambió el cuadro que presidía el lugar, un retrato del Infante Don Felipe, futuro Duque de Parma, de Jean Ranc, por uno de Carlos III, de Mengs, un monarca que goza de buen crédito y a quien se le considera «el mejor alcalde de Madrid» por sus reformas y aperturismo en el siglo XVIII.

Las oficinas del resto de colegas como Felipe de Bélgica y Guillermo de Holanda, son igualmente espacios que invitan al trabajo con toda comodidad. Suelen disfrutar de una excelente luz natural que entra por amplios ventanales, tecnología a la última, televisiones, ordenadores y muchos libros, que copan estanterías y mesas, ya sean de hace décadas o más recientes. Lo que une absolutamente a todos los ‘royal’ es que siempre hay fotografías personales encima de sus mesas. Esposas, maridos, hijos e hijas… ponen la nota tierna y sentimental para personalizar y ‘dar calor’ al sitio de trabajo. Unas imágenes en las que descansar la mente y dejar volar la imaginación cuando se sientan sobrecargados.

Hemos repasado los despachos de la realeza europea, los que acompañan el día a día de nuestros reyes, y este es el resultado. ¡Sin desperdicio!