Durek Verret, pareja de la princesa Marta Luisa, ha sufrido un nuevo fallo en sus riñones y vuelve a diálisis a pesar de haber recibido un riñón donado por parte de su hermana. Su condición de chamán complica su recuperación


La entrada del chamán Durek Verret en la familia real de Noruega ha venido acompañada de polémica desde el mismo instante en que se anunció en mayo de 2019. Mucho se ha criticado a la princesa Marta Luisa de Noruega por la elección de su pareja, más allá de cuestiones racistas, por su labor como curandero y chaman, además de por su elevada presencia en los medios de comunicación. Algo que, por otro lado, no conllevaría un problema mayor si tenemos en cuenta que Marta Luisa de Noruega se desvinculó de su familia y las responsabilidades de palacio para emprender una andadura profesional y económica sin rendir cuentas a nadie, como así le copieron años después el príncipe Harry y Meghan Markle con la misma polémica. Sin embargo, ahora las alarmas suenan en el palacio real de Oslo por los problemas de salud que arrastra el yerno chamán de los reyes y que ponen en peligro su vida.

Shaman Durek Verret está muy delicado de salud y desde hace un tiempo arrastra serios problemas renales, los cuales se han complicado en las últimas semanas. Ni el chamán ni la princesa han querido tratar abiertamente esta problemática en los medios, pero sí se ha publicado en medios noruegos que él tuvo que ser sometido a un proceso de diálisis entre 2004 y 2012. El tratamiento llegó a su fin cuando la hermana de Durek le donó uno de sus riñones no solo salvándole la vida, sino también dándole mayor calidad a sus días con una nueva oportunidad para ser feliz y cumplir sus sueños aparcados por culpa de la enfermedad. Sin embargo, el problema ha regresado y es que sus riñones han vuelto a fallar y desde hace unas semanas ha tenido que regresar de nuevo al tratamiento de diálisis que le obliga a realizar entre tres y cinco sesiones semanales en Los Ángeles, ciudad en la que reside.

La tensión es evidente en el palacio real de Oslo, donde se preparan a una nueva tragedia en el seno de su familia. La princesa Marta Luisa de Noruega se ha volcado de lleno en cuidar a su novio y asegurarse de que no le falte de nada en este delicado momento de salud. Así, tanto ella como sus tres hijas, fruto de su matrimonio anterior con el desaparecido Ari Behn, viajaron a principios del pasado mes de diciembre a Los Ángeles para estar junto a él, animarle en su trance y, de paso, dar claves al mundo de cómo sobrellevar una relación amorosa estable y sana a través de un comentado vídeo: “Consejos de relación de mi amado y yo. Tribu, no importa tu elección en el amor. Escucharnos unos a otros es clave para abrir la puerta a un amor mayor”, decía la princesa Marta Luisa aprovechando su viaje para presumir de amor.

Al lado de Durek Verret han estado hasta incluso despedir el 2021, lanzando un mensaje en sus redes sociales que ahora cobra un significado mayor, más real: “Celebre a sus seres queridos y la vida que se le da. Aprecien cada momento que tienen, queridos. La vida es un regalo si eliges verla de esa manera. El amor es el mayor regalo. Recuérdalo”, escribía la princesa Marta Luisa. Y es que ella sabe muy bien lo que es perder a un ser querido y no hacerlo bien en lo que amor se refiere. Su exmarido se quitó la vida el día de Navidad del 2018, sumiendo en la tristeza a su exmujer, a sus tres hijas y al pueblo noruego. Desde entonces ha luchado por destacar la importancia de velar por la salud mental y hacer en tender a todos de la necesidad de escuchar a nuestros seres queridos para evitar que se extienda esta plaga de suicidios.

Su novio chamán le ayudó a superar este duro varapalo. Ahora, la princesa Marta Luisa debe devolverle el gesto demostrándole que no está solo en su lucha por recuperar la salud con sus graves problemas renales y que puede desahogarse con ella siempre que lo necesite. No piensa mirar a otro lado ni separarse de él en estos delicados momentos, aunque no lo tiene todo a su favor. Recordemos que, como chamán y curandero, Durek Verret no es muy partidario de la industria farmacéutica, sus medicinas y tratamientos y confía más en el poder sanador de las plantas, lo que la tierra le ofrece y también del mundo de los espíritus, capaces, según él, de traer paz y salud a aquellos que saben convocarlos. Al menos eso es lo que comercia con sus clientes, aunque ahora que tiene problemas en los riñones haya decidido confiar en la diálisis para su sanación y no tanto en creencias místicas y espirituales.