Federico de Dinamarca no para de 'cazar' polémicas. Su recién estrenado reinado se ha convertido en un generador de noticias que, en la gran mayoría de los casos, no le favorecen. Lo mismo le sucede a su mujer Mary, de forma involuntaria, valga el apunte. Todo lo que hace su marido repercute en su imagen, para bien y para mal. 

Aunque el último escándalo que tiene al matrimonio en el centro del debate público nada tiene que ver con las consecuencias de la cita del monarca con Genoveva Casanova en Madrid, la molestia de los daneses es mayúscula a propósito de su último viaje de Estado. 

Los rumores de crisis que sobrevuelan a Federico y Mary de Dinamarca

Los intentos de la casa real danesa por dejar atrás el escándalo de Federico de Dinamarca no están dando todos los frutos que deberían. Los rumores de crisis siguen persiguiendo a Mary y Federico de Dinamarca a pesar del tiempo que ha pasado desde el tsunami mediático provocado por las fotografías del monarca y Genovena Casanova del pasado mes de octubre. Las dos últimas imágenes protagonizadas por la real pareja no han hecho más que avivar las especulaciones sobre un posible distanciamiento entre ellos.

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El equipo de comunicación y marketing de los soberanos sigue enfocado en dar una imagen de unidad de Mary y Federico durante sus apariciones oficiales que, muy a su pesar, no convence. Han sido unos meses muy difíciles para la pareja, sobre todo para la reina consorte. También para el hijo de Margarita II, que ha visto el inicio de su reinado peligrar en términos de credibilidad. Su, hasta ese momento, nunca antes conocida amistad con Genoveva Casanova sigue coleando y generando un sinfín de dudas sobre los pormenores de su historia en común

Mary y Federico de Dinamarca en su 56 cumpleaños

Mary y Federico de Dinamarca en su 56 cumpleaños

Foto: Gtres

El último viaje de Estado de los Reyes de Dinamarca que ha generado mucho malestar

El pasado mes de mayo, Federico de Dinamarca y su marido pusieron rumbo a Estocolmo para iniciar su viaje de Estado a Suecia. Era el primero de este tipo de travesías como monarcas del país nórdico tras la abdicación de la reina Margarita. El matrimonio realizó su gira internacional (no fue el único estado en el que atracaron) sobre el barco real Dannebrog, un imponente navío propulsado por dos enormes motores diésel que no solo les facilitó el traslado, sino que ejerció como hotel flotante de los Reyes. 

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Todo fue a pedir de boca. Fueron recibidos con todos los honores del caso por la familia real sueca, con Carlos Gustavo y Silvia a la cabeza, y la princesa heredera Victoria y su marido, el príncipe Daniel, cerrando el cortejo. Nada hacía prever que algo más de un mes después, estallaría la polémica a propósito de este encuentro idílico entre dos de las monarquías más antiguas de Europa. El motivo no es otro que las toneladas de CO2 que Federico y Mary de Dinamarca, abanderados del medio ambiente, emitieron durante su paseo europeo en el Dannebrog. 

El desproporcionado coste medioambiental del viaje de Federico y Mary de Dinamarca a Suecia

El primero en dar la voz de alarma ha sido Kåre Press-Kristensen, jefe de la secretaría de Green Global Future, quien, a petición del medio danés 'Ekstra Bladet', ha hecho una estimación del impacto climático que se traduce del traslado de Mary y Federico de Dinamarca durante su viaje de Estado a Suecia. El cálculo es, cómo poco, desproporcionado, lo que ha generado mucho malestar entre los daneses debido a la defensa a ultranza que hacen los monarcas de la lucha contra el cambio climático.  

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Según el experto, el barco real emitió aproximadamente 34 toneladas de CO2 en el viaje hacia y desde Suecia. A esto hay que sumar las emisiones que utilizó el matrimonio para trasladarse en avión desde y hasta Dinamarca al país (ahí ya se movieron en la citada embarcación): seis toneladas, recogen en el 'Ekstra Bladet'. Las cifras por sí solas no dicen nada, pero si se comparan con las aproximadamente 7,5 toneladas de CO2 que emite un danés del común al año, son verdaderamente escandalosas

 

 

 

"Estamos en un punto en el que, de repente, un viaje implica tanta tensión como la que suponen varios daneses en un año. El viaje de Mary y Federico de Dinamarca se corresponde con la carga climática anual de aproximadamente cinco daneses. En realidad es bastante. Si hubieran dejado el barco en casa y se hubieran alojado en hoteles de Suecia o en la residencia real, podrían haber reducido el 85 por ciento del impacto climático que han generado. Solo en Dinamarca las emisiones de los daneses ascienden aproximadamente a 7,5 toneladas al año. El impacto climático global anual del total de población danesa es de aproximadamente 17 toneladas", sentencia el jefe de la ONG.

 

Suecia no ha sido el único destino -ni será el último- en el han atracado Federico y y Mary de Dinamarca. El barco real sirvió de transporte durante el pasado viaje oficial de Estado de la pareja a Noruega. También se trasladarán en el Dannebrog para materializar las visitas oficiales que tienen organizadas a Groenlandia y las islas Feroe durante el verano.