La Princesa Leonor, a sus 14 años, ha tenido una presencia especial en el homenaje a las víctimas del coronavirus, con lo que afianza su papel de heredera.


Esta mañana se ha celebrado el homenaje de Estado en memoria de las víctimas de la pandemia del coronavirus, que han presidido los Reyes y sus hijas. Don Felipe, en tanto que Jefe del Estado, y a su lado ha destacado especialmente su primogénita, la Princesa Leonor.

Ha sido ella la que ha acompañado al monarca para abrir la ofrenda floral que ha tenido lugar en la plaza de la Armería, frente al Palacio Real. Ambos se han levantado de la primera fila de anillos concéntricos en los que estaban sentados los invitados y han depositado una rosa blanca ante el pebetero que ocupaba el centro. El fuego representaba el espíritu de todos aquellos que se han marchado a causa de esta enfermedad. Ha sido el momento de mayor e intensa emoción con la música de Brahms sonando de fondo. También todo un símbolo para la Princesa, quien poco a poco, de manera inexorable, continúa dando pasos hacia adelante en su papel institucional.

Leonor, que el próximo 31 de octubre cumplirá 15 años, se comporta ya como toda una ‘profesional’. Sabe muy bien cuál es su función y cómo estar en cada acto público. Sus mejores maestros son sus padres, los Reyes Felipe y Letizia, quien nunca la sueltan de la mano, al igual que a su hermana menor, la Infanta Sofía. Pero es Leonor, por su condición de heredera al trono, la que acarrea una mayor responsabilidad. Y hoy se ha demostrado. A un paso al lado de la figura de su padre, Leonor incluso se ha permitido recordarle que se pusiera la mascarilla cuando el monarca regresaba a su asiento después de dar su discurso.

Tras su debut en un acto oficial, el 30 de enero de 2018, cuando recibió en el Palacio Real la Orden del Toisón de Oro de manos de su padre, Leonor ha seguido avanzando sin pausa. El pasado octubre se estrenaba a lo grande en los Premios Princesa de Asturias en Oviedo y daba su primer discurso en público, al que siguió otro en los Premios Princesa de Girona, en Barcelona. Ahí nos dejó ver su dominio de la escena y de los idiomas, su aplomo… y siempre con su dulce sonrisa en el rostro.

Durante la pandemia apareció con su hermana en un mensaje en vídeo de apoyo a la sociedad en los tiempos difíciles, justo después de haber participado en la lectura pública de El Quijote. También guardó con el resto de su familia un minuto de silencio en los jardines de La Zarzuela al inicio del periodo oficial de luto por las víctimas. Más recientemente asistió con los Reyes y su hermana al funeral en memoria de las mismas en la Catedral de La Almudena de Madrid. Cada día parece sentirse más cómoda y consciente de su presente y de su futuro.