El marido de la Infanta Cristina proseguirá cumpliendo su condena en la prisión de Zaballa, tendrá un nuevo trabajo y podrá volver a casa de su madre.


Más buenas noticias para Iñaki Urdangarin. Instituciones Penitenciarias ha autorizado su traslado a Vitoria y allí proseguirá cumpliendo su condena a partir de la próxima semana. Se da la circunstancia de que en la ciudad vasca reside su madre, Claire Liebaert, y gran parte de sus hermanos, por lo que este cambio le acerca más a su familia en la recta final de su condena.

Recordemos que al marido de la Infanta Cristina le fue concedido recientemente el régimen de tercer grado, lo que implicó su traslado a su vez desde la cárcel de Brieva (Ávila) hasta el Centro de Inserción Social de Alcalá de Henares (Madrid), en el que actualmente  solo acudía para dormir. El resto de días puede salir a trabajar, en su caso a hacer labores de voluntariado en el Hogar Don Orione de Pozuelo de Alarcón (Madrid), y disfrutar de todos los fines de semana libres. A tal efecto había inscrito como su domicilio de referencia la casa de la Infanta Elena, su cuñada, en la capital.

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Pero ahora vuelve a hacer las maletas. Las condiciones seguirán siendo las mismas, eso sí. Iñaki Urdangarin ingresará en la prisión alavesa de Zaballa y saldrá cada mañana a trabajar en un nuevo empleo, que se supone que ya tiene y que parece que no tiene relación con lo que estaba realizando hasta ahora. También tiene pendiente de seguir un novedoso programa de tratamiento para delincuentes económicos llamado Pideco. En este caso, deberá volver a dormir a la cárcel, pues en esa zona no existe un centro de reinserción.

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Esta última decisión se produce tras la petición de traslado a Vitoria que solicitó Urdangarin tras serle concedido el tercer grado. El exjugador de balonmano acreditó su situación de arraigo en el domicilio materno y la obtención de ese nuevo trabajo. Ahora Iñaki, que ya ha recibido la vacuna contra el coronavirus debido a que trabajaba como voluntario en un lugar con personas de riesgo, podrá pasar todos los fines de semana junto a su madre, que tiene 85 años.