Iñaki Urdangarin ha regresado al centro de inserción social tras tres días de libertad con su familia, celebrando su 53 cumpleaños. El misterio está en qué ciudad pasó estos días: ¿Barcelona, Madrid o Vitoria?


Iñaki Urdangarin ya está disfrutando de las mieles del sistema de semilibertad que le confiere su nuevo Centro de Inserción Social Melchor Rodríguez García, situado en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. El que fuese duque de Palma está gozando de un sistema de semilibertad previo a su puesta en la calle, un proceso en el que le ofrecen las herramientas necesarias para su inserción en la sociedad tras pasar por la cárcel y así aprender a reformular su vida para no caer en errores del pasado que le hagan repetir la historia y volver a vivir entre rejas. Lo hace tras disfrutar de su primer fin de semana de libertad de tres días, regresando al que será su hogar durante los próximos meses, al que regresaba en la noche de este domingo tras pasar unos días de asueto junto a su familia celebrando su cumpleaños.

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El misterio está en la ciudad en la que Iñaki Urdangarin y su familia han celebrado su aniversario, dado que hay quienes afirman que el lugar escogido para sus festejos privados fue Barcelona, mientras que otros apuntan entre Madrid o su ciudad natal, Vitoria. Pese a esta duda, el marido de la infanta Cristina regresaba al Centro de Inserción Social Melchor Rodríguez García con un retraso de unos minutos en la parte trasera de un coche, en el que también viajaban sus escoltas. Uno de los miembros de su seguridad le ayudó a bajar los bártulos del maletero, aunque Iñaki Urdangarin ha aceptado el detrimento de su condición social y no dudó en ayudar a su escolta a coger bolsas y enseres personales que le ayuden a sentir este nuevo centro como su hogar, previo paso a ser puesto en libertad y poder emplazar su vida donde desee, sin que la justicia ni las autoridades penitenciarias decidan sobre su futuro.

Pero para eso deberá esperar, disfrutando de un fin de semana libre al mes y continuando con su voluntariado en el Hogar Don Orione donde ha instalado su descanso mental desde que entró en prisión, ayudando a los más desfavorecidos y tomando contacto con personas que han tenido una dura vida, para ver si así comprende el sacrificio que supone para la mayoría el vivir, sin las facilidades de los contactos de los que él goza y sin las tentaciones que a Iñaki Urdangarin le hicieron ingresar en prisión.