Unas imágenes de los reyes eméritos en actitud cariñosa se han hecho virales en las redes sociales.


Hubo un tiempo en el que don Juan Carlos y doña Sofia eran felices. O al menos lo parecían. Esta semana, un vídeo de los reyes eméritos en actitud cariñosa se ha convertido rápidamente en viral en las redes sociales. Corría el año 1980. La Reina y su marido hacían alarde de una felicidad y una complicidad de la que ya casi nadie se acuerda. El matrimonio, sonriente y feliz, daba muestras públicas del cariño que se profesaban delante de los medios de comunicación.

En el vídeo, emitido por la cuenta de Instagram @royaltyg5950, se ve cómo Don Juan Carlos, juguetón, tapa los ojos a su mujer, que parece encantada con el gesto de su marido. Poco después, la monarca, elegantísima con un vestido de fiesta, se abraza al Rey y lo acaricia y le pasa las manos por el hombro, embelesada. Quién les iba a decir que, 40 años después su historia de amor iba a terminar con distanciamiento de por medio. El rey emérito aún se encuentra en los Emiratos Árabes, adonde se trasladó el pasado 3 de agosto “para contribuir” a que el jefe del Estado (el Rey Felipe VI) pueda desarrollar su función “desde la tranquilidad y el sosiego”, tras hacerse público que la Fiscalía del Tribunal Supremo español y también la de Suiza investigando sus cuentas en el extranjero por supuestos delitos fiscales.

GTRES

Las imágenes que ya hacen arder las redes son el mejor testimonio de los años felices entre don Juan Carlos y doña Sofía. Eran tiempo felices en los que se dejaban ver en numerosos actos oficiales y públicos, como en una fiesta previa a Navidad. Una cita en la que participaba la familia real como sus allegados, los miembros del clan Gómez-Acebo, los Zurita, o la familia real griega.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. El vídeo refleja la naturalidad y el afecto con los que los cabeza de familia de la Casa de Su Majestad el Rey se tratan. Todo el protagonismo recae en ellos, cuyas miradas no pueden ocultar el amor que se profesaban entonces. Mucho ha cambiado el panorama desde aquella etapa de estabilidad marital. El matrimonio, que lleva años distanciado, vive ahora una distancia física que acentúa aún más su falta de unión. Eso sí, mientras el monarca sigue aislado del mundanal ruido en Oriente Medio, Doña Sofía sigue cumpliendo sus obligaciones y no falta a sus compromisos de agenda. A sus 82 años, la soberana está al pie del cañón y demuestra cada día su firme sentido del deber con la Corona española.