El Rey Felipe reaparece en su despacho de La Zarzuela con el ministro Ábalos tras las críticas generadas por el terremoto familiar en medio de la grave crisis del coronavirus.


Ha pasado justo una semana desde que vimos por última vez al Rey Felipe. Fue para dar un mensaje televisado de carácter extraordinario a raíz de la crisis del coronavirus. Se emitió por 27 cadenas y cosechó una audiencia récord de 15 millones de espectadores. Sin embargo, no todo fueron aplausos.

Sus palabras iban encaminadas a animar y agradecer su labor a los servicios sanitarios y al resto de ciudadanos que estamos sufriendo los efectos de esta pandemia, pero el hecho de que no hiciera ninguna referencia al reciente escándalo protagonizado por su padre, el Rey Juan Carlos, y con las decisiones que el propio monarca ha tenido que adoptar para atajar la situación, dejaron fría a una gran parte de la población. Recordemos que a la vez que se emitía dicho mensaje se producía una cacerolada contra la monarquía desde ventanas y balcones en varias ciudades de España. Pues bien, hoy Don Felipe ha regresado a escena.

Lo hacía en su despacho del palacio de La Zarzuela para recibir al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos. Juntos han analizado la situación generada por la crisis del Covid-19, dentro de los encuentros que está realizando con los miembros del Comité Técnico de Gestión del Coronavirus, además del «contacto permanente» que mantiene con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, informan desde Casa Real.

El gesto serio del monarca en las fotos facilitadas por la Casa de S.M el Rey llama poderosamente la atención. La gravedad de la emergencia sanitaria en el país lo justificaría por sí solo, pero no podemos olvidar también todas las críticas que ha generado su actuación. Los sectores menos afines señalan que Don Felipe ha tardado más de la cuenta en ponerse al frente de esta crisis, en dar la cara, cuando otros monarcas europeos ya estaban hablando o haciendo gestos de apoyo. Por otro lado, el que optara por lanzar el comunicado respecto a su padre en pleno estallido de la epidemia ha generado más polémica aún. Muchos lo consideran de lo más inoportuno en este momento y como una cortina de humo para evitar que se hablara de lo realmente importante: los supuestos negocios ilícitos del Rey emérito, en los que él sería beneficiario.

Aunque como relató bien claro en su comunicado, ya hace un año dejó constancia en un Notario que no tenía conocimiento de nada de esto y que renunciaba a cualquier beneficio presente o futuro que pudieran generar las dos fundaciones en las que se le menciona. Yendo más allá, quiso cortar por lo sano y anunció que renunciaba a su herencia paterna y que le quitaba al Rey Juan Carlos su asignación anual pública, de alrededor de 200.000 euros. Estos gestos en general fueron valorados muy positivamente, pero no acalló otras voces que solicitan que den más explicaciones.

Desde la noche en la que ofreció su mensaje a la nación y tras la amplia repercusión y análisis, lo cierto es que el Rey Felipe se ha puesto manos a la obra. Ese mismo día ya había mantenido una reunión con el presidente Sánchez y estos últimos días nos están llegando diversas informaciones sobre las actuaciones que están realizando desde La Zarzuela. Sí, el monarca también está teletrabajando.

Así hemos conocido sus conversaciones, ayer, con los presidentes de la Cruz Roja y de la ONCE, y diversas llamadas con gerentes de hospitales de Madrid y La Rioja. Además ha transmitido su agradecimiento a la Unidad Militar de Emergencias (UME) y ha puesto a disposición del Estado los efectivos de la Guardia Real en la lucha contra el virus. Asimismo han trascendido sus conversaciones con los Jefes de Estado de Israel y Túnez para analizar la situación en el Mediterráneo y se ha interesado por la situación de los españoles en el extranjero y de los que tienen intención de regresar y no pueden.

Y más importante aún: hoy, gracias a su intercesión en llamada telefónica, está previsto que lleguen a España 50.000 test de COVID19 comprometidos por el presidente de Alibaba Group, un consorcio privado chino dedicado al comercio electrónico por Internet; y próximamente un nuevo envío con 100 respiradores y material de protección para sanitarios. El Rey Felipe también ha agradecido al presidente de Huawey su ofrecimiento de un millón más de mascarillas que ayuden a paliar la escasez de material en nuestro territorio.

La jornada ha continuado de manera muy intensa con más contactos telefónicos, esta vez con agentes sociales, entre ellos los secretarios generales de los sindicatos UGT y CCOO, y con los presidentes de la CEOE y de CEPYME. Por último, el Rey Felipe ha finalizado con una videoconferencia con los tres máximos responsables de Mercamadrid, la plataforma de distribución fundamental para el suministro de alimentos a 12 millones de consumidores.

La Reina Letizia también está haciendo su parte, y aunque aún no ha aparecido en público debido a que está observando el preceptivo periodo de cuarentena tras haberse sometido a la prueba del coronavirus, que dio negativo, está muy activa en palacio. A las conversaciones, ayer, con los presidentes de las organizaciones AECC y FEDER, se suman hoy llamadas con responsables de Salud Pública, en concreto con los de Salud Mental y Ayuda contra la Drogadicción (FAD).