En medio de la emergencia sanitaria por la que está pasando, la reina Sofía se enfrenta a un duro golpe. Pablo Brandam, su primo hermano al que estaba muy unida, falleció el pasado 9 de mayo en Londres a la edad de 72 años. Ha sido este domingo cuando la casa real de Grecia ha hecho pública la noticia a través de las redes sociales.

«Muerte de Pablo Bradam, primo hermano del rey Constantio, la reina Sofía y la princesa Irene de Grecia. Pablo era hijo de la princesa Catalina de Grecia, Lady Brandam, hermana del rey Alejandro, el rey Jorge II, el rey Pablo I de Grecia (padre de la reina emérita), la reina madre Helena de Rumanía e Irene, duquesa de Aosta», indican a través de la publicidad.

Esta triste pérdida supone un duro varapalo para la reina emérita puesto que mantenía una relación muy estrecha con su primo, con quien pasaba mucho tiempo durante sus visitas a la capital británica. Además, al dolor de su pérdida se une la complicada situación que atraviesa el país debido a la propagación del coronavirus.

La reina Sofía, que está confinada en Madrid, no podrá despedirse de su primo debido al cierre de fronteras. Además, debido a su edad (81) y al pertenecer a uno de los grupos de riesgos debe seguir de forma estricta las medidas implementadas por las autoridades sanitarias.

Doña Sofía e Irene de Grecia, unidas ante la triste pérdida

La reina emérita, al igual que el resto del clan, se encuentra confinada en su residencia de Zarzuela. En estos dos meses de encierro, doña Sofía no ha estado sola y ha contado con el apoyo de su hermana Irene de Grecia, su principal compañera y su mejor aliada. Ambas son uña y carne y el hecho de que estén juntas en este difícil momento supone un pequeño consuelo dentro de la tragedia de perder a un ser querido.

En medio de esta pandemia, la reina emérita ha estado en contacto con sus familiares y seres queridos, con los que ha mantenido contacto frecuente por videconferencia a través del teléfono móvil. Así ha podido estar al tanto de cómo están sus hijos y sus nietos.

También ha estado muy pendiente del trabajo que han realizado los Reyes desde que estalló la crisis sanitaria. Los monarcas son los únicos miembros de la Familia Real que se han ‘saltado’ el confinamiento para reunirse en diversas ocasiones con quienes han luchado todo este tiempo contra el avance del virus.

Asimismo, y debido a la distancia, las dos hermanas están muy pendientes de la salud de toda su familia que se encuentra fuera de España. En concreto, la de su hermano Constantino, quien hace unos meses presentó varios problemas de salud. En 2016 sufrió una embolia pulmonar -también se habló de un posible derrame cerebral. Desde entonces padece evidentes problemas de movilidad.

La última vez que vimos a la doña Sofía fue el pasado 6 de marzo. La reina emérita plantaba cara al coronavirus visitando al Cristo de Medinaceli de Madrid. Aquella jornada ya se producía de manera distinta a como se viene haciendo tradicionalmente. Como consecuencia de la crisis sanitaria se suspendió el besapié, que se celebra cada Viernes Santo. Por primera vez, la emérita no pudo besar la talla de madera. Pero no quiso faltar a esta cita a la que es fiel desde hace años. Pocas veces habíamos estado tanto tiempo sin saber de Doña Sofía, siempre activa y aún muy comprometida con los actos fijados de su aún cargada agenda oficial de actos.