Hace justo un año la operación de corazón del Rey Juan Carlos volvía a reunir a toda su familia alrededor de su cama. Hoy todo ha saltado por los aires.


El 24 de agosto de 2019, por la mañana, el Rey Juan Carlos era operado a corazón abierto en la clínica Quirón, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Poco antes de la una de la tarde de ese mismo día, la Reina Sofía y el Rey Felipe acudían al centro, cuando la operación estaba «en marcha», según confirmó Don Felipe antes de entrar al hospital. Después de pasar varias horas en el quirófano, al monarca se le implantaron con éxito tres bypass aortocoronarius en una intervención «sin incidencias», realizada por el doctor Alberto Forteza. Tras la misma el paciente fue ingresado en la Unidad de Control Intensivo (UCI) para su seguimiento. Eran alrededor de las tres de la tarde.

El Rey Felipe y Doña Sofía habían comido allí y, posteriormente, una vez concluida la intervención, fueron a ver a su padre y marido, respectivamente, para mostrarle su apoyo y cariño. Sobre las cinco y media de la tarde abandonaban el lugar y atendían a la prensa mostrándose «muy contentos» por el resultado de la operación del Rey Juan Carlos. «Ha ido todo perfecto. Está en buenas manos», decía una Doña Sofía sonriente y tranquila.

Al día siguiente esta repetía, esta vez con su hermana, Irene de Grecia, y aún le visitaría otros días más. También llegaba la Reina Letizia, junto al Rey Felipe, para ver a su suegro. Y a los tres días de la intervención, hacían acto de presencia sus nietas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, con sus padres. Visitas a la que se sumó la del 30 de agosto de Doña Letizia y su hija mayor en solitario. El 31 de agosto, Don Juan Carlos recibía el alta.

LA VISITA DE LAS INFANTAS

Pero durante la semana que estuvo ingresado, no solo el ‘núcleo duro’ de la Familia Real pasó por el hospital. También acudieron la Infanta Cristina en dos ocasiones, una de ellas con tres de sus cuatro hijos, y la Infanta Elena con los suyos, Froilán y Victoria Federica, dando la imagen de una normalidad familiar cuando uno de sus miembros atraviesa momentos delicados. El Rey Juan Carlos nunca estuvo solo.

Cuando el Rey emérito abandonó el hospital, saludó a los medios desde el asiento del copiloto del coche y afirmó, con su humor habitual: «Es como si te hubiera pasado un camión por encima, pero ahora a quitar el camión y para adelante». Así regresó a La Zarzuela, donde continuó con su recuperación.

Las cosas parecían haberse reconducido en la familia, la Real y la del Rey. Incluso se hablaba de un mayor acercamiento entre los eméritos, quienes en los meses previos se habían dejado ver, para sorpresa de muchos, juntos y sonrientes en Sanxenxo, en el tenis en Madrid y visitando a Rafa Nadal en Mallorca… Recordemos que el 2 de junio de 2019, el emérito había anunciado que se apartaba de su actividad oficial; que se jubilaba. Ahora tendría más tiempo para los suyos. Todo fue tan bien que, apenas un mes después de su operación de corazón, el Rey reaparecía en la regata que lleva su nombre en Sanxenxo. Decía sentirse «bárbaro».

LA MARCHA DEL REY JUAN CARLOS A EMIRATOS

Nada hacía presagiar lo que ha ocurrido en este último año; todo ha saltado por los aires. La supuesta implicación del Rey Juan Carlos en negocios ilícitos ha provocado varios hechos históricos: el anuncio del Rey Felipe de que retiraba a su padre su asignación pública anual y que él mismo renunciaba a su herencia; y por último, la marcha fuera de España del emérito, quien desde el pasado 3 de agosto se encuentra en Emiratos Árabes Unidos (a falta de otra confirmación oficial sobre su paradero actual).

Mientras tanto, el resto de miembros de la familia Borbón prosigue su vida y se enfrenta a situaciones complicadas, como las explosivas declaraciones de Corinna Larsen, la «examiga entrañable» de Don Juan Carlos, que ha puesto sobre el tapete una intimidad sorprendente y hasta lanza órdagos como una posible demanda al monarca. Ellos responden con silencio. Llama especialmente la atención la figura de la Reina Sofía, rodeada de un halo de soledad del que no se ha librado durante las recientes vacaciones de los Reyes y sus hijas en Mallorca. No ha habido ninguna salida juntos, ni pública ni privada, rompiendo tradiciones de hace décadas. Ella continuará con sus quehaceres al servicio de la Corona, pero muchos se preguntan cómo encajará su futuro papel sin su marido al lado. ¿O sí?

Por otra parte, las Infantas Elena y Cristina son las únicas que mantienen una fidelidad de hermanas y este verano han pasado unos días juntas en Bidart, el refugio veraniego francés del clan Urdangarin. Pero no hay que olvidar que Iñaki Urdangarin sigue en prisión y que Doña Cristina reside en Ginebra (Suiza), es decir, lejos de España, por lo que su contacto familiar no puede ser tan fluido. Don Felipe, la Reina y sus hijas no se han mostrado con nadie de la familia, al menos en público. El cortafuegos se extiende al resto de los Borbón, o lo parece. Cada uno va por su lado y sigue su propio su camino.