El hermano de Kate Middleton lucha por salir de una depresión, pero no lo hace solo, su familia está a su lado e incluso le acompañan en las sesiones de terapia para entender mejor por lo que pasa y para tener herramientas para ayudarle a salir del pozo de tristeza en el que se ha sumido


Poco a poco se va rebasando el tabú impuesto culturalmente y que condenaba a las personas con enfermedades mentales al silencio y la estigmatización. Cada vez son más los valientes protagonistas que dan un paso al frente y reconocer ser víctimas de su propia mente, ya sea por problemas de depresión, ansiedad, bipolaridad o cualquier otro problema de salud mental que está ayudando a normalizar su presencia en la sociedad, poniendo nombre y apellidos famosos a algunos de sus afectados. Es el caso de James Middleton, hermano de Kate Middleton, y por ello, entroncado con la familia real británica, que ya reconoció estar sumido en un proceso de profunda tristeza que le ha caer en las garras de una depresión.

El cuñado del príncipe Guillermo ha hablado en varias ocasiones de su lucha por recuperar el control de sus emociones y pensamientos. Ahora ha vuelto a poner sobre la mesa esta cuestión, pero lo hace para destacar uno de los pilares fundamentales en su recuperación y por lo que tiene mucho que agradecer. Se trata de su familia, cuyo apoyo ha sido decisivo para sacarle del oscuro pozo en el que se ve sumido con regularidad. Sin embargo, reserva un papel destacado a su hermana mayor, Kate Middleton, que se ha volcado en cuerpo y alma para asegurar su pronta recuperación y hacerle entender que en su lucha nunca estará solo.

Así lo ha confesado el propio James Middleton en una entrevista concedida al diario ‘The Telegraph’, que no solo habla del apoyo que su familia le ha prestado para que no se sienta solo, sino que incluso le han acompañado personalmente en algunas de las sesiones de terapia con el psicólogo para comprender mejor con qué monstruo batalla en sus procesos depresivos. Los Middleton han hecho piña por James, incluso en el despacho en el que recibe terapia cognitivo-conductual y que ha sido decisiva para su recuperación anímica. También la propia esposa del príncipe Guillermo, que quería conocer de primera mano en qué consistía la depresión que padecía su hermano, ponerse en su piel y comprender mejor su dolencia para tener mejores herramientas para ayudarle a salir del bache en el que se había estancado.

“Todos ellos y han sido muy importantes. No necesariamente al mismo tiempo, sino individualmente y, a veces, juntos. Y eso fue muy importante porque les ayudó a entenderme y a entender cómo funcionaba mi mente. Y creo que la forma en que la terapia me ayudó fue que no tenía a mi familia preguntándome qué podemos hacer. Lo único que pudieron hacer fue asistir a algunas de las sesiones de terapia para comenzar a comprender”, explica James Middleton al ser preguntado por cómo le han ayudado desde su familia a superar su depresión. Todos asistieron con él a terapia, ya sea en grupo o individualmente, lo que les hizo entender por lo que estaba pasando y no caer en errores como presionarle para que salga, sonreír o hacer algo que no siente, lo que conlleva una retroalimentación a su dolencia y los pensamientos negativos que conlleva. Ahora, gracias a este tratamiento ha logrado ser más positivo, saberse más querido y a tener herramientas útiles a su alcance para ser más resolutivo a la hora de afrontar los problemas de su vida, sean estos más o menos graves, pues esto no deja de ser subjetivo.

James Middleton incluso ha reconocido que antes de confiar su recuperación a un terapeuta, en su mente pululaban pensamientos suicidas. Recuerda cómo una vez tuvo que ser ingresado en un centro psiquiátrico y le preguntaron sobre sus intenciones de quitarse la vida y él tuvo la valentía de aceptar su problema: “Recuerdo haber pensado que tendría que responder a esto con sinceridad, porque quiero que me ayuden. Entonces me sinceré y dije que sí, pero no creo que lo haga nunca. En mi informe decía que tenía pensamientos suicidas, pero que no era una amenaza para mí”.

Un problema añadido, como si no tuviese pocos James Middleton con lidiar con su depresión, era tratar de disimular su enfermedad para no preocupar a su familia: “Mi madre verá cuánto estoy comiendo y sabrá que algo anda mal. Ella verá la forma en que la miro y sabrá que algo anda mal. Es lo mismo con toda mi familia. Somos muy cercanos y creo que eso puede ser un desafío”, explica el hermano de Kate Middleton, que ahora por fin considera que está en la senda de la recuperación de la depresión gracias a estas terapias y al saber que no camina solo en su viaje, pues su familia está a su lado dispuesta a aparcarlo todo por su felicidad.