El príncipe Harry ya ha ajustado cuentas con su padre, el príncipe Carlos, y su hermano, el príncipe Guillermo. Eso sí, las conversaciones no han sido productivas y la brecha entre ellos sigue siendo insalvable


El revuelo que ha generado en el mundo la entrevista de los duques de Sussex a Oprah Winfrey sigue coleando casi dos semanas después y es que las revelaciones de Meghan Markle han puesto en jaque a Buckingham, incluso aquellas que ya han demostrado que no son del todo ciertas. El príncipe Harry también tiene que hacer frente a sus declaraciones y rendir cuentas ante su familia y es que entre todo lo que dijo lo que más repercusión mediática ha tenido es el hecho de que confirmase el distanciamiento existente entre él y su padre, el príncipe Carlos, y su hermano, el príncipe Guillermo. Algo que podría haber cambiado después de que se produjese una importante conversación telefónica.

Tal y como ha desvelado la periodista de televisión Gayle King, íntima amiga de Meghan Markle y, por ello, buena conocedora de lo que sucede en su día a día, el príncipe Harry ya ha hablado con su padre. Así lo ha dicho en su programa de la CBS, ‘This Morning’, donde asegura que ha hablado con los duques de Sussex distendidamente y que en esta conversación se ha tratado sin tapujos la llamada que el príncipe Harry le ha hecho a su enfadado progenitor, así como a su hermano Guillermo. Unas charlas realizadas este fin de semana que no llegaron a buen término y del que poco se sacó en claro: “Lo que me dijeron fue que esas conversaciones no fueron productivas, pero que están satisfechos con que, al menos, hayan iniciado la conversación”, aseguraba la periodista tras poder hablar con los propios protagonistas.

Foto: CBS

Prueba de que Gayle King es confidente de Meghan Markle y su marido es que estuvo presente como invitada en el baby shower del pequeño Archie. Su amistad está probada y sus fuentes bien atadas y es que fue ella misma la que levantó el teléfono para ver cómo estaban sus amigos entre tanto revuelo mediático y se encontró con la confirmación de la gran duda de si había habido conversaciones entre el príncipe Harry y su familia entre tanta tensión.

Eso sí, lo que ha resultado curioso para muchos es que la responsable de atender la llamada no haya sido la reina Isabel II de Inglaterra, jefa de la casa y principal responsable de lo que suceda en palacio. En su lugar, las riendas de la situación de crisis la han tomado su hijo y su nieto, herederos al trono británico y quienes más enfadados parecen estar por los movimientos de los duques de Sussex que cada vez les aleja más de la familia real británica. Pero hay un paso que aún no se ha producido y que todos esperan y es el momento en el que desde Buckingham, sea quien sea, llame a Meghan Markle para pedirle perdón por todo lo que ha sufrido en palacio y por los duros comentarios a los que ha tenido que hacer frente estos años, especialmente aquellos con tintes raciales.

“Creo que lo que más les molesta es que la Institución sigue diciendo que quiere arreglarlo en privado, pero a día de hoy todavía siguen creyendo esas historias falsas que salen sobre Meghan Markle y que son muy despectivas hacia ella”, asegura la amiga de la duquesa de Sussex. Una apreciación que respalda tras tener constancia fiable de que lo que persiguen Harry y Meghan es que la casa real les respalde, que interviniera para frenar las mentiras que se cuentan sobre ellos como han hecho con otros miembros de la familia: “Hasta que no se reconozca eso, creo que será muy complicado seguir adelante”, reconoce la presentadora, que mantiene que sus amigos buscan la paz, pero no a cualquier precio.

Vídeo: Gtres

El príncipe Harry ya le decía a Oprah Winfrey en la polémica entrevista que se sentía profundamente decepcionado con la actitud desplegada por su padre: “Él ha pasado por algo similar, sabe cómo se siente el dolor y Archie es su nieto”, recriminaba el hijo a su padre. El príncipe Carlos no ha querido pronunciarse al respecto, ni tan siquiera para defenderse de las acusaciones de su hijo o para tratar de restarle importancia al conflicto. Algo que sí ha hecho ya el príncipe Guillermo tan solo tres días después, asegurando que “no somos racistas”, mientras acudía a un acto público junto a una mujer negra. Un significativo detalle con el que la casa real quiso acallar bocas, aunque lo que provocó es que se avivaran los comentarios, tanto los críticos como los que tratan de salvarles de la polémica.