Meghan Markle escribió una carta a su padre, a sabiendas de que le iba a traicionar y la vendería a los medios. Tomó muchas precauciones para que la traición jugase a su favor. Se desvela en un nuevo juicio contra los medios británicos por filtrar la misiva


Meghan Markle ya está curada de espanto y ya poco le sorprende, más si tiene que ver con su familia. Sabe a la perfección que cualquier paso en falso será utilizado por su hermanastra para ganarse un hueco en televisión o demás medios de comunicación, pero peor vive cómo su padre, Thomas Markle, hace lo propio traicionándola a la mínima posibilidad de rentabilizar su parentesco. Así lo hizo con la famosa carta que la mujer del príncipe Harry escribió a su padre después de contraer matrimonio y tras materializarse que no estaba invitado al enlace por sus desmanes anteriores. Él no lo dudó ni un segundo y acudió a una redacción a vender el contenido de la misiva. Un movimiento ruin que se ha traducido en problemas legales que aún colean en los tribunales y que acaba de vivir un giro de guion inesperado.

Los duques de Sussex, en nombre de la propia Meghan Markle, decidieron hace dos años demandar al grupo editorial Associated Newspapers Limited, del que forma parte el diario ‘The Mail On Sunday’ que publicó la carta de la discordia. El pasado mes de febrero, la justicia reconoció que la exactriz había sufrido una intromisión ilegal a su vida “personal y privada” al publicarse una carta que iba dirigida a su padre. Más teniendo en cuenta que en la carta se omitían frases de cariño hacia su progenitor y se subrayaba tan solo los reproches que esta le hacía al hombre que casi arruina su boda con el príncipe Carlos. Sin embargo, ahora las tornas han cambiado y tras el recurso presentado por Andrew Caldecott, presentante legal del grupo de comunicación, ante los Reales Tribunales de Justicia de Londres por considerar que esta sentencia inicial era “manifiestamente excesiva y, en consecuencia, ilegal”.

Este nuevo recurso está siendo estudiado aún por la justicia británica en un juicio que se inició este martes y del que se espera sentencia en firme para este mismo jueves. En él se recogen testimonios clave en este asunto, como el ofrecido por Jason Knauf, exsecretario de comunicación del Palacio de Kensington, que ha narrado cómo Meghan Markle vivió con especial preocupación el creciente interés mediático que estaba teniendo su padre y cómo trató de hacerle recapacitar a través de esta carta que, finalmente, sirvió para alimentar más a los medios y la cuenta corriente del padre con una nueva traición. Este hombre de confianza de la duquesa de Sussex asegura que ella estudió varias opciones para abordar el problema que su padre le estaba generando y que finalmente entendió que lo más acertado, “tanto por su bienestar como por su reputación”, escribirle una carta exponiendo cómo le hacía sentir. No surtió efecto para “convencerle de que dejara de dar entrevistas”.

Es más, este hombre que trabajó al servicio de los duques de Sussex mantiene que la intención de Meghan Markle para escribir a su padre no solo era obligarle a parar. En su mente también estaba la posibilidad de demostrarle a la familia real británica que condenaba a su padre por su traición y por ensuciar la imagen pública de la Institución: “La duquesa dijo que estaba escribiendo la carta, en parte, para que el duque le demostrara a su familia que la pareja estaba tomando medidas para evitar que el Sr. Markle continuara interactuando con los medios de comunicación. Ella me pidió que revisara la carta, diciendo: ‘Obviamente todo lo que he redactado es con el entendimiento de que podría filtrarse, así que he elegido las palabras meticulosamente”. Así fue, la carta vio la luz, pero la manipulación del citado medio británico exageró el conflicto y minimizó los nexos que podría salvar la relación de padre e hija.

Thomas Markle, padre de Meghan Markle
Foto: Good Morning Britain

Jason Knauf también reconoció que Meghan Markle le consultó si debía o no referirse a su padre como “papi”, por si esto podría “tocar fibras sensibles”. Una manera de dejar claro que ella sabía a ciencia cierta que la carta no iba a leerla solo su padre, sino que no tardaría en ser vendida al mejor postor. “Ella terminó cada hoja con una frase a medias a propósito, para que ninguna página pudiera publicarse falsamente como si fuera el final de la carta. En el caso de que se filtrara, ella quería que se publicara la narrativa completa, tal y como está en la carta”. Pese a sus precauciones, la carta fue manipulada, pero Meghan estaba tranquila al saber que había obrado bien: “Si el lo filtra, en su conciencia queda, pero al menos el mundo sabrá la verdad. Son palabras que nunca podría expresar públicamente”, termina el hombre de confianza de Meghan Markle que le ayudó a dar forma a la carta con precauciones por si era filtrada a la prensa, como así finalmente sucedió.