La Reina Letizia vuelve a enamorar en su tierra con un look rompedor digno de los prestigiosos galardones.


Glamourosa, de largo, impecable… ¡La Reina Letizia lo ha vuelto a hacer! Impacto total con su look en los Premios Princesa de Asturias, a los que la Familia Real ha regresado con más ganas que nunca tras la edición reducida de 2020. Y de nuevo en el teatro Campoamor de Oviedo, que además se ha remozado para la ocasión con unas importantes reformas tanto en la fachada como en el interior. Un cambio de look también para este emblemático recinto por el que Letizia se ha paseado regia y feliz.

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En todos los años que lleva acudiendo a esta gala, Letizia siempre ha estrenado un modelo exclusivamente confeccionado para la ocasión por Felipe Varela. Solo le falló en 2020, en el que recicló un vestido de Delpozo, pero tenía justificación: fue la edición de la pandemia y la primera que no se celebró en el Campoamor, sino en el Salón Covadonga del Hotel de la Reconquista. Hoy todo ha vuelto a su sitio… aunque no de la mano de Varela. Aquí tenemos un nuevo ciclo histórico de estilo.

Uno de los momentos preferidos de la Familia Real es ese en el que bajan de sus coches frente al teatro, inundados de música de gaitas y del cariño del público congregado en el exterior. Este año se ha recuperado una cierta normalidad, con restricciones, sí, pero de nuevo con la alfombra azul desplegada para dar brillo a la jornada más esplendorosa del Principado.

Cuando la Reina Letizia ha puesto el pie fuera del coche oficial y la hemos visto aparecer, hemos sabido que la espera ha merecido la pena. Los Reyes y sus dos hijas, Leonor y Sofía, acompañados como siempre por la Reina Sofía, han hecho el ‘paseíllo’ más esperado.

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Letizia iba espectacular con un vestido nuevo de The 2nd Skin Co., la misma firma de su corsé rosa de plumas de 2019. De aire sofisticado y retro, reviviendo los años 50. Negro, confeccionado en tafeta, con el cuerpo ajustado, escote cerrado y sin mangas.

Lo divino viene con la voluminosa falda, fruncida y con largo al tobillo, ceñida con cinturón de piel. Como detalle más chic, la falda lleva dos apliques de lazos en el frente. Un poco estilo Audrey Hepburn, salvando las distancias.

Robert Smith.

Joyas importantes también: pendientes de chatones y brazaletes ‘gemelos’ de brillantes. Además del anillo dorado de Karen Hallam… Hacía mucho que no sacaba estas piezas llamadas «de pasar», las que legó la Reina Victoria Eugenia a sus sucesoras. Con su moñito de bailarina se han lucido con generosidad.

Robert Smith.

Una lujosa cartera negra de mano de Bottega Veneta y taconazos de pitón de Manolo Blahnik para rematar, como no podía ser menos. Al caminar, el movimiento de la falda, ¿con cancán?, era totalmente majestuoso.

Puntazo para la Reina Letizia, que vuelve a brillar en su tierra como en los mejores tiempos. Y eso que la Princesa Leonor, con vestido mini, y la Infanta Sofía, con falda de tul, se lo han puesto difícil. Vienen pisando muy fuerte, pero Letizia sigue siendo mucha Letizia. ¡Bravo!