El exceso de sudoración del verano hace que nos hagamos la siguiente pregunta ¿es mejor un desodorante o un antitranspirante? Te sacamos de dudas


El sudor es el compañero inseparable del verano. El calor de esta época del año obliga al organismo a bajar la temperatura interna, y la sudoración es la manera de hacerlo. Afortunadamente, además de seguir una correcta higiene, contamos con dos productos que, especialmente en verano, se convierten en imprescindibles para combatir el mal olor y el sudor: los desodorantes y los antitranspirantes. Su principal diferencia radica en su forma de actuar. El desodorante evita el mal olor, mientras que los antitranspirantes reducen la secreción del sudor en las zonas en las que son aplicados.
Los expertos de Nivea nos explican las características de ambos productos, para saber cómo elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades este verano:

La diferencia entre el desodorante y el antitranspirante

1. Desodorante
Estos productos se aplican, básicamente, para eliminar el mal olor. Su función principal es camuflarlo con fragancias agradables, aunque algunos desodorantes también contienen activos que impiden el crecimiento de las bacterias cutáneas que producen el mal olor. Son aquellos desodorantes con ingredientes como el citrato de plata, el citrato de zinc o el triclosán.

2. Antitranspirante
Son productos que comienzan un paso antes, regulando la humedad de la axila y reduciendo la formación del sudor. Los antitranspirantes utilizan sales de aluminio para reducir el flujo de sudor. Este ingrediente, fundamentalmente el clorhidrato de aluminio (ACH), reduce temporalmente la secreción de las glándulas sudoríparas y el tamaño de estas. Estas sales se depositan en la parte superficial del conducto de las glándulas para reducir de manera temporal la producción del sudor. De esta forma, las bacterias de la piel no tienen nada que descomponer, por lo que no se genera el mal olor.

La protección antitranspirante es más completa, ya que actúa contra el olor, como un desodorante, al tiempo que reduce la cantidad de sudor. Pero escoger entre desodorante o antitranspirante es una cuestión de necesidades y de gustos.

desodorante
Gtres

Cómo combatir mejor el calor del verano y reducir el sudor y el mal olor

La sudoración es un proceso necesario para que nuestro organismo pueda combatir el calor. Sin embargo, puede ser muy molesta si es excesiva cuando llegan las altas temperaturas. Los expertos Nivea nos dan una serie de consejos que podemos seguir para combatir mejor las temperaturas en verano y las molestias que provoca.

Tomar alimentos ricos en magnesio y huir de las grasas
Si sudamos mucho, puede deberse a una falta de este nutriente en la dieta. Añadir espinacas, almendras, legumbres o pistachos ayudará a regular los niveles de magnesio. Por otro lado, debemos huir de los alimentos grasos, como la comida rápida o el chocolate, la mantequilla, los embutidos, el queso… ya que nos harán tener una digestión más pesada y acabaremos sudando más.

Mantener unos buenos niveles de hidratación
El cuerpo necesita estar hidratado, especialmente en verano. Cuando sudamos, perdemos gran cantidad de líquidos y sales minerales que deben reponerse. Igualmente, si el cuerpo no está bien hidratado, no podrá regular la temperatura correctamente y transpirará más para intentar equilibrarla. Por eso, hay que tener siempre agua a mano y no esperar a tener sed para beber. Lo recomendable es beber entre 2,5 y 3,5 litros.

Utilizar prendas frescas
Los tejidos sintéticos no permiten la transpiración. En cambio, las prendas hechas de algodón, seda o lino dejan que la piel respire de forma natural y, al mismo tiempo, que el sudor se evapore y no deje una incómoda mancha húmeda bajo la axila. También es recomendable que no sea ropa muy ajustada, para facilitar la transpiración.

Llevar las axilas depiladas
El vello y la humedad favorecen el sobrecrecimiento bacteriano que provoca la descomposición del sudor, lo que producirá el mal olor, por lo que llevar las axilas depiladas lo evitará.

Tratar de relajarnos
Cuando tenemos ansiedad, tensión o estrés se acelera nuestra respiración y ritmo cardíaco, esto hace que bombeemos más sangre y consumamos mayor energía al hacerlo, provocando un aumento de la temperatura corporal y de la sudoración. Hacer ejercicios de relajación a diario o practicar yoga o pilates puede ayudarnos a estar más tranquilos y menos estresados en nuestro día a día.

Beber salvia
Tomar una taza de infusión de esta hierba puede ayudar a regular y normalizar la secreción de sudor.

Evitar ciertos alimentos, como el café o el picante
Los alimentos picantes, como el curry, la cayena o el pimentón, producen vasodilatación que eleva nuestra temperatura corporal. A su vez, la cafeína presente en el café o en las bebidas energéticas activa el organismo y estimula las glándulas sudoríparas. En general, tomar alimentos o bebidas que alteren la temperatura (por ejemplo, si están muy calientes o muy frías) nos hará sudar más, ya que modifica nuestra temperatura corporal. Ante un cambio de temperatura, el organismo necesita transpirar para volver a equilibrarla.

Utilizar antitranspirantes
Como hemos comentado, las personas que suden mucho necesitarán una ayuda extra para reducir la humedad en sus axilas durante el verano, por lo que, para evitarlo, tendrán que recurrir a los antitranspirantes con sales de aluminio. En casos de sudoración menos intensa, ahora tienen a su alcance también los productos que combaten el sudor y el mal olor mediante ingredientes naturales como el magnesio.