Ikigai Massage es el masaje facial que te transporta al lejano oriente y te renueva por dentro y por fuera


Este año te mereces Ikigai Massage. ¿El motivo? Nos merecemos especialmente mimos y cuidados que no hemos podido recibir. Los necesitamos nosotros y quienes nos rodean. Y recibirlos en forma de masaje facial es el mejor regalo con el que podemos sorprenderles. Y el mejor regalo también para ti. Por eso este año he creado un protocolo inspirado en la cultura milenaria de Japón. Su tradición nos recuerda que cada uno tenemos nuestro propio Ikigai, una razón para vivir. Algo que nos motive a levantarnos cada mañana. Así es nuestro Ikigai Massage.

Gracias a la estimulación sanguínea eliminamos toxinas acumuladas, tanto a nivel superficial como profundo

En qué consiste Ikigai Massage

Combina las  mejores técnicas manuales con la energía y la fuerza del Gua Sha. Un ritual con piedras de jade y cuarzo rosa, con una misión clara. Nos ayuda a “rascar” y eliminar toxinas, mientras esculpe con destreza el rostro. Empleamos además principios activos inspirados en la cultura oriental. Entre ellos, la camelia japónica o la flor de cerezo, y potenciados con activos de lujo. No faltan el rubí, el champagne y la esmeralda. Incorporados en las mascarillas de Sofia Bertrand que nos sorprenden con las burbujas del champagne aflorando a la superficie y trabajando sobre nuestra piel. La sensación nos sorprende pero el resultado nos enamora.

El objetivo es liberar toxinas, aumentar la circulación sanguínea, relajar canales y ajustar el balance del ying y el yang

Tras un masaje de bienvenida y un feeling enzimático con el que suavizamos y estimulamos la regeneración celular, comenzamos nuestro Ikigai Massage. Combinamos masaje profundo con movimientos y pases de relajación y estimulación. Las manos vuelan sobre el rostro para estimular y obtener un efecto lifting de impacto. Y recorremos el rostro con las piedras Gua Sha, recorriendo el rostro, con la precisión de un Samurai. Esculpiendo y tratando los puntos de acupuntura. El objetivo es liberar toxinas, aumentar la circulación sanguínea, relajar canales y ajustar el balance del ying y el yang.

¿Qué conseguimos?

Gracias a la estimulación sanguínea eliminamos toxinas acumuladas, tanto a nivel superficial como profundo. Relajamos la musculatura, reafirmamos tejidos, drenamos bolsas y mitigamos la aparición de arrugas. El resultado es una piel luminosa, liberada de estrés, oxigenada y preparada para recibir el nuevo año con energía renovada. Sin duda el regalo que te mereces tú, y los tuyos. Ahora solo te queda buscar tu propio Ikigai.