El colaborador ha pedido disculpas públicamente a Paz Padilla por haberla criticado a sus espaldas: «Te juzgué sin saber lo que estabas pasando».


Este viernes, Víctor Sandoval ha ajustado una importante cuenta pendiente con su compañera Paz Padilla. Desde hace meses tenía una espinita clavada en el corazón y por fin ha solucionado un asunto que le ha hecho derramar lágrimas en el plató de ‘Sálvame’ al sincerarse con la actriz y presentadora.

«Cuando murió mi padre te puse verde por detrás porque no me habías dado el pésame por la muerte de mi padre y me arrepiento tanto porque no sabía lo que tenías encima. No te prejuzgué: te juzgué sin saber lo que estabas pasando», le ha soltado el colaborador a la gaditana. Nadie imaginaba esta inesperada confesión en la que el madrileño ha entonado el ‘mea culpa’ por haber juzgado con dureza a su colega.

«Cuando me enteré de lo tuyo se me partió el alma»

Roto en llanto, Sandoval abría su corazón. «Cuando me enteré de lo tuyo se me partió el alma. Porque te prejuzgué sin saber lo que estaba pasando», añadía. «Recuerdo que Belén Esteban me decía: ‘A lo mejor no se ha enterado’. Y yo: ¿Cómo no se va a enterar? El mismo Valldeperas me decía: ‘Es que no se va a enterar. No se ha enterado». Paz escuchaba con atención. Solo interrumpió su silencio para preguntarle: «¿Pero tú esto lo dijiste públicamente?». Sandoval reconocía que le había hecho la cruz delante de las cámaras por no haberse puesto en contacto con él después del fallecimiento de su padre.

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«En mi casa me reventaba la cabeza… Quiero pedirte perdón públicamente. Y públicamente hay que hacer las cosas cuando se hacen públicas», decía Sandoval, entre sollozos. Paz Padilla, serena, ha aceptado sus disculpas. «Que yo te quiero. Que me da igual lo que dijeras, lo que pasara. Tú hablabas desde tu dolor y necesitabas el amor de toda tu gente. Yo ahora te digo que no te lo he tenido en cuenta. Es que ni me he enterado. Lo siento cariño. No quiero que tengas ese dolor, ni por mí ni por la muerte de tu padre».

Sandoval reconocía que había sentido remordimientos por haberla criticado tan severamente. Después de enterarse de que ocultó la enfermedad de su marido entendió el calvario que tuvo que pasar. «Tú por dentro tenías que estar fatal», señalaba. «Gracias a ti por la lección de vida que nos has dado».

«Que la vida es muy bonita», le ha recordado Paz, en tono conciliador y cariñoso. Y Sandoval insistía: «¡Que yo no te quería ni volver a hablar!», a lo que la andaluza contestaba: «¡Ay, qué tonto!».

«Lo peor no es que no te enterases. Es lo que tú estabas sufriendo», explicaba el colaborador. La presentadora, muy tranquila, no quería darle mayor importancia a lo sucedido. «Lo que he pasado yo lo ha pasado muchísima gente. No soy la primera última ni la última viuda. Me perdonas, te perdono. Ya está. Lo único que quiero es que tú no sufras. Nos damos un abrazo virtual», decía, antes de preguntarle a su colega por su situación actual: «¿Cómo estás tú? ¿Estás tranquilo?». Sandoval le replicaba: «La vida no es fácil… Porque he estado confinado. Me sigo sintiendo fatal».

Mila Ximénez, severa con Víctor: «Nadie te ha diagnosticado un tumor»

Mila Ximénez intervenía en la conversación para pedirle a Sandoval que no dramatizara. «Como te vuelva a hablar de temas gordos… De verdad, lo importante es que estéis sanos. ¡Sanos! Cuando la vida te pega un golpe como ese ya está bien de decir ‘estoy gordo’, ‘qué desgraciado soy’, ‘me ha dejado mi novio’, ‘me ha dejado mi pareja’… Pero nadie te ha diagnosticado un tumor. Así que vamos a relativizar las tonterías, Víctor. ¿Estás sano? ¡Pues ya está!».

La última palabra la tomaba Paz Padilla, quien le ha dedicado unas bonitas palabras a su compañero, así como sus compañeros y a toda la audiencia. «Hay dos cosas que hace que tu vida cambie. Una el miedo, que te paraliza. Y otra, el no tener amor. Si consigues superar el miedo y tienes amor… Cuando digo amor, digo amor blanco, ni amor de pareja, amor a tus amigos, amor a la naturaleza… Hemos venido a esta vida para tener amor». Y concluía: «No me pidas perdón, que no tienes que pedirme perdón por nada».