La joven ha entrado en cólera después de que la madre de Adara Molinero acusara a Ivana y a ella de ser «las típicas vecinas que están tras la mirilla viendo si has cometido un error».


Rocío Flores ha explotado contra Elena Rodríguez, madre de Adara Molinero. Después de varios días de tensión, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores ha estallado después de que la exsuegra de Hugo Sierra acusara a Ivana y a ella de «estar siempre como las tícpicas vecinas que están detrás de la mirilla esperando a que cometas un error».

Las rencillas entre ambas empezaron días atrás por culpa de las tareas de ‘Supervivientes 2020’ . La recogida de caracolas, que es una de las principales fuentes de alimentación entre los concursantes, las hacía chocar. Rocío se quejaba después de que Jorge recogiera tan solo unas pocas. «Nos quejamos de que Ana María no cogía caracolas y aquí cada uno hace lo mismo», se quejaba la nieta de ‘la más grande’, visiblemente enfadada. «Tú nunca te has quejado de nada porque nunca te pronuncias de nada», insistía Rocío. Elena intervenía en la conversación para defender a Jorge. Pero Rocío seguía erre que erre empeñada en su enfado. «Elena no me puedes decir que saca seis caracolas cuando Ana María todos los días sale y coge más. No podéis justificar lo injustificable», espetaba.

Estalla la guerra en la palapa

Ya en la palapa, las cosas se han puesto tensas cuando los concursantes han visto las imágenes, en las que se podían escuchar los comentarios que Elena había hecho sobre Rocío detrás de las cámaras. Ha sido entonces cuando Rocío Flores la ha atacado con dureza y la ha tachado de comportarse de una manera cuando están las cámaras y otra distinta cuando nadie la graba. «Detrás de cámara es de una manera y delante de otra. No es 100 por cien real. Detrás es jiji jaja y delante de cáara te la clava».

«¿La respuesta de Elena? era inmediata: «Rocío e Ivana son como las típicas vecinas que están tras la mirilla viendo si has cometido un error». Las caras de Rocío reflejaban su total estupefacción. No daba crédito. «De todos los que están aquí la que más te ha defendido en esta isla he sido yo. A lo mejor te tienes que dar un puntito en la boca», le recordaba.

«Me planteo si quiere hacerme daño»

«Detrás de las cámaras no me dice nada y cuando están delante me pregunta por mi madre y mi padre», señalaba Rocío. «El Domingo de Ramos yo estaba reventada. Era el día de la madre. Se viene a la orilla y me dice: ‘Tienes que felicitar a tu madre’. Y le dije: ‘Hoy no es el día’ delante de las cámaras. A veces pensaba que no lo hacía, que lo hacía de forma inconsciente. Ahora me planteo si quiere hacerme daño o cómo va…», añadía la joven.

Elena seguía defendiéndose, pero se rompía en llanto. «A mí me dan igual tu padre y tu madre. Yo paso de tu familia. Te pregunto por tu familia igual que le he preguntado a todos. Empieza tú a normalizarlo. Mírate más tu ombligo y no solo estés pendiente de lo que hacen los demás. Le dije ‘felicita a tu madre’ porque a lo mejor es un paso para que hagáis las paces, pero aquí todo se ve a las malas. No tengo ninguna mala intención en las palabras que digo. Ni Ana María ni Jorge ni Barranco piensan que yo sea así». Al escucharla, Barranco se sinceraba: «Sí es verdad que fuera de cámaras es de una manera y delante de otra». Elena recordaba que «las cámaras están siempre».

Rocío, sobre Elena: «Me tiene harta»

 

Elena y Rocío también se atacaron al hablar de la relación de la joven con José Antonio Avilés, el enemigo público de Elena en los Cayos Cochinos. «Son unas amistades tóxicas que no se entienden. Yo ya soy muy mayor. Voy a hacer 48 años en julio. Me siento muy libre con mis hijos y con mi pareja», describía.

Rocío elevaba cada vez más el tono. «Estoy hasta las narices. Me tiene harta. Me está tachando de estratega, de mentirosa. ¡Que me dejas hablar!«, se quejaba.

Elena, rota en llanto: «Soy una mujer sensible»

La guerra entre ambas terminó derrumbando a Elena. Entre sollozos, terminó excusándose si había hecho daño a alguien. «Pido disculpas. Estamos dando todo en el concurso. Tengo la manía de decirme a mí misma ‘no puedo, no puedo’. Una vocecilla en mi interior me dice siempre que no puedo. Y lo digo en alto. Voy a intentar no volver a decirme eso jamás en mi vida, no tengo que gritarlo al aire. Me han dicho que voy de víctima y no quiero que se diga eso de mí. Soy una mujer sensible, muy sensible».