El presentador ha revivido la noche en la que se su «nivel de pedo era del cien por cien».


Pablo Motos ha contado en su programa, ‘El Hormiguero’, cómo fue su peor noche de «pedo». El presentador y sus colaborares comentaban la noticia del alcalde de Badalona, Álex Pastor, que ha dimitido después de ser detenido por saltarse el confinamiento y ofrecer resistencia a las autoridades. Cuando los agentes policiales se encontraron con Álex Pasrtor, éste presentaba evidentes muestras de embriaguez, lo que ha dado pie a un pequeño debate sobre borracheras entre los colaboradores del espacio de Antena 3.

Así, Motos y sus colaboradores se animaron a relatar algunas de sus jornadas de excesos. El Monaguillo contaba que sus padres tenían un mueble bar en casa que no utilizaban mucho. «Aquello estaba abandonado y un día mi hermano y yo abrimos aquello, que te pegaba una bofetada de Marie Brizard… Estaban las botellas como azúcar. Dijimos: ¿Qué es lo que más nos puede apetecer? Y nos metimos a la granadina, pero antes era con alcohol. Yo podía tener 12 años y mi hermano cuatro años menor. Éramos Piraña y Tito bajando las escaleras», relataba el humorista.

«Mi nivel de pedo era del cien por cien»

Motos se animó a contar cómo fue su mayor cogorza. La pilló con un compañero de trabajo. «El jefe de sonido de aquí, que es Jaime Torres, es campeón de España de Wake, que es como el esquí acuático solo que con tabla, como si fuese de surf. Es un deporte maravilloso, extraordinario y agotador. Cuando acabas de hacer las pasadas por el lago tú no puedes con tu vida. Y entonces la cerveza sienta muy bien, te apetece mucho. Y quieres otra y otra».

«Yo fui incapaz de controlar que mi nivel de pedo era del cien por cien. Ya estaba de aquella manera y me llevaron al hotel. Yo llego al hotel y según entro en la habitación digo: Uy, qué mal esta habitación. Estos muebles hay que cambiarlos de sitio. Entonces empiezo a cambiar las cosas. Lo moví todo, moví toda la habitación y la dejé a mi gusto«, relataba el de Requena.

«Me meto en la cama y digo: ‘Qué calor. Es que estoy aquí en el lago, aquí no hay aire acondicionado, no hay nada. Y con el pedo la idea que se me ocurrió fue abrir la puerta del minibar. Saqué las saqué las botellas y metí la cabeza en la nevera del mini-bar. Y allí dormí, con la cabeza dentro del mini-bar. Recuerdo con horror el despertar. Fue una luz blanca, yo sin sin entender, había una reja. No entendía nada, con un dolor aquí detrás de cabeza horroroso. Vi que había puesto todas las botellitas en fila antes de acostarme», concluía, ante las carcajadas de sus compañeros.

Sus consejos para afrontar el futuro

Al arrancar su programa, Pablo Motos se dirigía a la audiencia para ofrecer, como cada noche, una serie de consejos para la vida. «Me gustaría hablar del futuro y de la capacidad de adaptación que vamos a necesitar todos. La capacidad de adaptación es una forma de inteligencia. Tu éxito y tu felicidad va a depender mucho de tu capacidad de adaptación. Todo lo que crees que es seguro, cambia», decía. «Entrenarse para adaptarse a los cambios es igual a felicidad».

Así, narraba a los espectadores una anécdota real. «Voy a contar una historia muy buena. En el año 2000 un hombre se las ingenió para reunirse con John Antioco, nada más y nada menos. Era el presidente de Blockbuster y este hombre que logró una reunión con él se presentó delante de bastante gente, como 11 personas, le propuso gestionar el negocio de Blockbuster por internet. La gente que estaba en la reunión dice que Antioco lo echó del despacho y le dijo, entre risas: «Mira, tengo millones de clientes y miles de tiendas exitosas. ¡Cómo voy a compartir lo que tengo en internet! Y además, ¿Qué hago yo con las tiendas y con las cintas, mentecato? No sé si le dijo «mentecato». Pero algo le dijo. El otro hombre resultó ser Reed Hastings, el presidente de Netflix. En 2018, Netflix ganó 16.000 millones de dólares y en 2010 Blockbuster cerró por bancarrota».

«Escucha, adáptate y supéralo»

«Cuento esta historia porque aunque las cosas puedan parecer seguras siempre cambian y hay que estar preparados para los cambios. Después del coronavirus vendrá otra cosa y prepararse para los cambios es igual a felicidad. La capacidad de adaptación es como un músculo que se puede mejorar si lo ejercitas un poco, así es que no te desanimes si te lleva un tiempo. Pero la idea es ésta: pones la antena en el futuro y piensas: con lo que me queda, ¿hacia dónde tiro? Escucha, adáptate y supéralo», subrayaba.

«Las quejas y la rabia no sirven para nada. Pensar que los demás tienen más suerte, tampoco. Tómate esto en serio. Lo más importante en este momento es soltar el pasado. El pasado ya no existe. Es verdad que tú quieres que las cosas vuelvan a estar como antes y eso ya no va a pasar. Entonces es mejor soltar el pasado. El mundo ha cambiado: tenemos que empezar a mirar hacia delante y solo hacia adelante, para que cuando podamos salir tengamos un plan. Y si este plan no funciona: escucha, adáptate y supéralo», concluía.