Tras contar en exclusiva en SEMANA los supuestos malos tratos que recibió de su marido, la cantante se ha sentado en ‘Sálvame’ para revivir los días más difíciles de su matrimonio.


Hace penas unos días, Mireia Montávez, ex concursante de ‘Operación Triunfo’, contaba en exclusiva en SEMANA su durísima experiencia con Antonio Rodríguez, su exmarido y padre de sus dos hijos. Después de 13 años de relación decidía poner fin a su matrimonio, pero no le quedó más remedio que denunciarlo por malos tratos.

Tras contar su verdad en esta revista, la artista se ha sentado en ‘Sálvame‘ para revelar nuevos datos de las dificultades que atravesó junto a su pareja y exmánager. Las cosas empezaron a ir mal, así que decidieron separarse. Tras un año separados, pero viviendo bajo el mismo techo debido a problemas económicos, decidió darle una segunda oportunidad. «Me casé muy enamorada, pero con el tiempo van pasando cosas. Tuvimos un bajón muy grande. Lo dejamos por un tiempo. Se dio otra oportunidad y fue lo peor que hice en mi vida: volver«, ha contado en el programa de Telecinco.

«Pensé que sola no podría sacar adelante a mis hijos»

“Teníamos problemas como todas las parejas. Discutíamos muchísimo y llegó un momento en que le dije que ya no podía más. Estuvimos un año y pico separados por problemas económicos. Estuvimos separados, pero viviendo en la misma casa. Cuando yo empiezo a acceder es cuando empieza todo a ir a peor. Conforme va pasando el tiempo cada vez pasan más cosas en la relación. Llegué a sentir que no valía nada», añadía. Sin poder contener las lágrimas, Mireia ha confesado que está viviendo «un momento muy complicado», pero tiene «ganas de poder hablar y de que termine ya».

«He tardado cinco años en dejarlo. Pensé que sola no podría sacar adelante a mis hijos«, ha relatado. Se sentía atada de pies y manos porque «me resultaba imposible económicamente salir de esa casa». Una de las cosas que más lamenta es que no haya podido terminar su historia de amor de manera respetuosa: «Cuando has querido a una persona, a esa persona la tienes que seguir queriendo. Yo ya no estaba enamorada de él, pero el respeto debería estar cuando alguien se separa».

Telecinco

Para Mireia, el confinamiento fue una etapa muy complicada. No le quedó más remedio que convivir con su pareja, a pesar de que la relación estaba rota. «Por mi trabajo, por la música, casi todo el tiempo lo pasaba en casa. Todo era con él y todo se hace un mundo. Cuando llega el confinamiento todo fue terrible».  En cuanto tuvo oportunidad salió a la calle a trabajar: «Me metí en una empresa de limpieza en la que estoy ahora. Al salir de casa, conocer a gente… empiezo a darme cuenta de cosas. Trabajo con uno de mis mejores amigos. Lo que me pasaba en casa todo lo fui apoyando en él, hsta que cogí fuerzas para salir de ahí».

Mireia habla de «las discusiones, los gritos, las malas formas, las malas palabras»

«En los últimos años éramos meros compañeros de piso… En ese momento de la relación me sentía una persona nula. Todo lo hacía porque él decía que era bueno para mí. Yo estaba allí y ya está. Lo más duro es cuando le dije me que quería separar. psicológicamente estaba muy machacada. Las discusiones, los gritos, las malas formas, las malas palabras…. No descansaba. Llegaba tarde al trabajo. Perdí casi 15 kilos. Fue todo muy rápido y pasaron muchas cosas malas dentro de casa», ha destacado.

Luis Miguel González

En la actualidad, Mireia encuentra refugio en su trabajo como limpiadora, aunque por su enfermedad no es lo más conveniente: «Tengo fibromialgia y es un trabajo que no me viene bien con mi problema de salud».

«No tengo absolutamente nada»

No mantiene contacto alguno con su exmarido: «No puedo ni verlo». Y es que, según ella, se portó de la peor manera cuando quiso poner punto y final a su relación: «Me cortó el teléfono. Sacó el dinero de las cuentas. Cambió la cerradura. No tengo recuerdos míos, ni de mis hijos. No tengo absolutamente nada. Él hace unas declaraciones públicas y me veo obligada a hablar de lo que yo no quería. Es mentira todo lo que cuenta».

«Que dejes una relación no quiere decir que intenten destrozarte la vida. Ha llegado a atacar con palabras muy feas a uno de mis mejores amigos. Tengo pruebas, no me importa enseñarlas. Se ha metido con él y con su orientación sexual para que no esté a mi lado», sentenciaba. «Yo no quería nada. Solo pedí una orden de alejamiento, pero me la dieron por nula porque había salido de la casa y no había pruebas suficientes. Grado medio de maltrato».

Por último, recordaba que ha tardado «meses» en recuperarse. «Estoy bien. Ya pasó y estoy bien. Ha intentado hundirme». Por suerte ha contado con apoyo de profesionales y de sus seres queridos. «Tuve ayuda de verdad. Ahora estoy yendo a una psicóloga. Pero lo más importante es que tengo la ayuda de mi familia«, ha explicado.