«Creía que para mí solo había un moretón y me he dado cuenta de que no», ha comenzado a explicar la colaboradora de ‘Sálvame’.


Tras la emisión del último episodio del documental de Rocío Carrasco y a la espera de que la hija de Rocío Jurado se siente en directo el próximo miércoles para poner el punto y final al mismo, Carlota Corredera se ha sentado en ‘Viernes deluxe’ para explicar cómo ha vivido el testimonio de la madre de Rocío Flores. Durante su paso por el programa de Telecinco, María Patiño ha aprovechado la ocasión para pedirle disculpas a la presentadora después de haber estado semanas distanciadas a raíz de su opinión sobre la desgarradora historia de la hija de «La más grande».

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Carlota Corredera ha reconocido que ha merecido la pena estar al frente de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, aunque ha tenido que pagar varios peajes para llegar hasta el final. La gallega, entre bromas, cuenta que se siente «con agujetas de luchar contra el patriarcado» y a esto le ha añadido la tensión social y mediática que ha vivido con el resto de sus compañeros.

Después de contar cómo se ha sentido a lo largo de estas semanas, María Patiño, con los ojos vidriosos, ha querido aprovechar la ocasión para pedirle perdón a su compañera. La también presentadora de ‘Socialité’, en clara referencia a sus criticadas opiniones sobre el documental de Rocío Carrasco, ha reconocido que no le ha bastado los episodios ni el debate entre medias para entender una terminología que «para mí no existía».

«Creía que para mí solo había un moretón y me he dado cuenta de que no. Desconocía el conflicto entre progenitores y adolescentes y me ha llevado a cometer algunos errores que todavía no he solucionado. Tengo ganas de preguntar, muchas dudas y voy a intentar seguir aprendiendo«, ha comenzado a expresar María Patiño mientras que Carlota Corredera intentaba contener las lágrimas.

Tras esto, la colaboradora de ‘Sálvame’ le ha pedido disculpas a la gallega: «No te lo he puesto fácil, he defendido más mi ego y mi manera de entender las cosas sin pensar que había una tercera persona. He pasado muchas noches en vela. Hemos vivido un distanciamiento… no nos mirábamos a los ojos. Entré demasiado (a opinar el documental) y me encontré muy desnuda«.

Con lágrimas en los ojos, Carlota Corredera agradecía las palabras de su compañera e insistía en que por encima del programa estaba su familia, en donde incluía a María Patiño. «Te he echado de menos, me alegro de que vuelvas y te ha pasado algo con este tema que no ha faltado a todos. Yo tenía conocimientos de violencia de género y feminismo, pero he tenido que pegar la ojera«, respondía la gallega y aseguraba que la hija de Rocío Jurado tendrá algunas certezas que ella las niega pero que «no lo hace por hacer daño a nadie».

«Ha merecido la pena»

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Para Carlota Corredera ha merecido la pena estar al frente de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, aunque ha sido un gran esfuerzo que en algunos momentos fue un dolor «que te recuerda el trabajo bien hecho». La presentadora de ‘Sálvame’ insiste en que su primera preocupación era saber cómo estaba Rocío Carrasco puesto que se llegaron a vivir horas complicadas antes de que se sentara en directo.

«Ella no había contado lo que había pasado con su hija. La entrevista fue un momento muy crítico, pero fue importante porque le dimos herramientas para que pudiera explicarse. Todos somos machistas, tenemos que verbalizarlo. El machismo está en todas partes, hay que aprender y tener ganas de aprender. Hubo expertas en violencia de género que rechazaron venir a hablar sobre Rocío Carrasco. Muchas mujeres han estado pegadas», ha aseverado la periodista.

De la misma forma, Carlota Corredera insiste en que para ella ha merecido la pena después de que una de sus amigas le contara que una señora de 69 años había acudido al centro de salud donde trabajaba porque quería denunciar a su marido. «Eso da sentido a todo», cuenta. Su familia le pedía que no se mojara tanto y ella solo podía responderle con que confiaran en ella y en el equipo que había detrás del programa. «No he dudado del relato. En temas como la violencia de género no puedes ser equidistante, te tienes que mojar», recalca.