La artista ha reconocido que ha llorado mucho durante la cuarentena que vivió junto a su hijo, Guillermo Furiase.


Los últimos meses no han sido fáciles para Lolita Flores. La artista ha vivido la cuarentena por la crisis sanitaria junto a su hijo, Guillermo Furiase, en su casa de la capital. Un tiempo en el que ha reconocido que ha sufrido: «He llorado muchísimo». Ha acuciado estar separada de los suyos, pero también un importante contratiempo económico.

Ha reconocido en ‘Sábado Deluxe’ que las constantes discusiones con su hijo se mezclaban con momentos de risas. «He llevado cuatro meses mirando por la ventana, no sabía si abrirla y tirarla». No ha cumplido con ninguna rutina: «Me levantaba sin hora y tenía un desbarajuste de rutina, de horarios… No me quería ni mirar en el espejo».

Ha recordado que fue un tiempo triste que le ha obligado a cumplir los 62 años sola y protagonizando una celebración de forma íntima: «Me emborraché». Se quedó dormida en el sofá cuando su hijo salió a pasear al perro y no se despertaba para abrirle la puerta: «Una anécdota más en mi vida».

«Lo llevé fatal sin poder ver a mi hija, sin ver a mi nieto, sin ver a mi hermana», ha afirmado. También echaba de menos trabajar, incluso, las estancias en los hoteles cuando está de gira, algo que antes detestaba: «No vivo para trabajar, pero a mí mi trabajo me encanta. Ya no quería mi casa». Las videollamados le han dado un respiro acercándole a los suyos.

«He llorado muchísimo. He echado mucho de menos a mi gente. No me gusta la soledad. Dios me premió teniendo a mi hijo que ha tenido mucha paciencia conmigo». Ha señalado que tenía miedo a salir a la calle y que cumplió con un estricto confinamiento: «Claro que he pasado miedo. Tengo 62 años y soy fumadora». Tan solo abandonaba su hogar para comprar en el supermercado. A pesar de su miedo, sabe que hay que continuar hacia adelante: «Yo no puedo vivir con miedo. Hay que vivir de la manera que sea, pero vivir».

Vive de alquiler en la Castellana

«Me he acostumbrado a vivir en alquiler y vivo bien». Lolita reside actualmente en el paseo de la Castellana, Madrid. Se marchó de su anterior residencia en la urbanización de La Moraleja, Alcobendas, y como todos sus amigos residían en la capital decidió instalarse cerca. Durante estos últimos meses, uno de sus principales preocupaciones ha sido el tema económico. Explicaba que lleva cuatro meses sin trabajar y que no se apuntó al paro porque le daba vergüenza: «En este país hay mucha gente que lo necesitaba más que yo». Explicaba que ha estado viviendo de lo que ha ganado estos meses atrás.