El tenista ha mostrado su faceta más desconocida y se ha abierto en canal con Bertín Osborne en ‘Mi casa es la tuya’.


Rafa Nadal ha recibido este viernes en Manacor (Mallorca) a Bertín Osborne. El tenista se ha convertido en uno de los invitados más especiales de ‘Mi casa es la tuya’ y ha mostrado su faceta más natural y desconocida. Así, nuestro deportista más internacional se ha sincerado con el cantante de rancheras y ha repasado su trayectoria profesional. En lo personal, el mallorquín se ha abierto en canal y ha explicado cómo se encuentra un año después de haberse dado el «sí, quiero» con Xisca Perelló.

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En su charla con Osborne, Rafa Nadal ha echado la vista atrás y ha reconocido que de pequeño era tímido, bastante obediente. «Parece que era un buen chico, eso me dicen«, cuenta con una leve sonrisa. Era feliz y vivía su vida año a año sin obsesionarse con sacarse el carné de conducir a los 18. Sobre sus padres, unos trabajadores innatos, admite que siguen haciendo muchas cosas por él y hace hincapié en que nunca le han exigido nada (deportivamente hablando). «Mi padre ahora se dedica a diferentes cosas porque le llevo mucho trabajo. Tiene una empresa de cristales que empezó cuando yo era pequeño. Mi madre ahora es la presidenta de la Fundación, aunque cuando mi hermana y yo nacimos tenía un negocio de perfumes, luego se dedicó a nosotros», relata.

Sobre su hermana Maribel, solo tiene buenas palabras. En concreto, el tenista recuerda que de pequeños tenían una relación maravillosa, algo que mantienen en la actualidad. «Nos hemos llevado muy bien siempre, no hacía de hermano protector. Tenemos una relación impecable, hacemos muchas cosas juntos», explica. Además, ahondando sobre su infancia, Nadal admite su miedo a la oscuridad y su necesidad de tener que poner la televisión para conciliar el sueño.

Su pasión por el deporte le viene gracias a su tío Miguel Ángel, que fue jugador del Barça, aunque su afición por el tenis asegura que le tiene mucho que agradecer a su otro tío, Toni Nadal, quien ejerce como entrenador del mallorquín desde que este tenía 8 años. A pesar de que de pequeño le gustaba más jugar al fútbol, aunque se pusiera nervioso, lo cierto es que el tenis dejó de ser una diversión para convertirse en algo más serio. «Mi tío tuvo el objetivo de hacerme un jugador profesional, siempre me entrenó con ese objetivo y con seriedad, no me lo podía tomar de otra manera», reconoce. Asimismo, a pesar de disfrutar en cada entrenamiento, admite que hubo un tiempo en el que se le hizo cuesta arriba al tener que hacer muchas maniobras para compaginar el deporte con sus estudios.

Rafa Nadal y el salto al estrellato

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Cuando ganó su primera Copa Davis, Rafa Nadal admite que su vida profesional dio un giro de 180º pero en lo que se refiere a su vida personal no cambió nada. El mallorquín afirma que ha hecho todo lo mismo que sus amigos y nunca se planteó renunciar a algunas cosas como otros deportistas. «No tengo claro si a mi me hubiera compensado, ni si hubiera sido feliz», asevera. En cuanto a su idilio con la presión mediática, el tenista admite que nunca ha tenido problema con lo que decían o no sobre él:»La realidad es que  mi vida fuera del tenis sigue siendo prácticamente igual que siempre. Siempre he tenido mi propia presión, mi propia autoexigencia siempre ha sido superior. Si fuera anónimo haría lo mismo que ahora. En algún momento nos gustaría pasar desapercibido, pero te acostumbras».