«Debería ir a un psicólogo. Tengo tanto miedo y eso viene por algo. Estoy triste», ha afirmado en ‘Sábado Deluxe’.


Kiko Rivera ha destapado el mal momento personal que atraviesa durante su última entrevista en ‘Sábado Deluxe’, una sorpresa para todos ya que se sentaba en el plató para aclarar sus supuestas deslealtades a Irene Rosales. «Estoy hundido. No soy ningún ejemplo. Solo me queda decir que voy a seguir apostando por mi mujer siempre. No sé de qué manera agradecerle al Señor que la pusiera en mi camino porque si Irene no estuviese a mi lado igual no estaría vivo».

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Los últimos meses han sido tremendamente duros para Kiko en los que ha visto cómo sus principales fuentes de ingreso se veían totalmente perjudicadas por la crisis sanitaria del coronavirus. Reconoce que la situación económica está bien en casa, pero no es boyante: «Tenemos para vivir. He aprendido a controlar más la economía. Las circunstancias de la vida han sido así».

El DJ ha aprovechado para sincerarse con la audiencia y relatar su mala racha: «No estoy feliz conmigo». Una complicada situación personal de la que no ha hablado ni tan siquiera con su familia: «Es triste que se tenga que enterar la gente que quiero a través de un medio de comunicación».

Subrayaba que la pandemia ha sido devastadora para él: «A mí me ha destruido». Y confesaba que ahora quien saca adelante a la familia es su mujer y no dudaba en recalcar que está «orgulloso» por ello. Sin embargo, reconoce que es «un lastre el no estar tirando de mi casa. Me siento defraudado. Me siento un inútil. Eso a mí me lleva por la calle de la amargura».

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«No estoy bien, pero me voy a recuperar, dalo por hecho», ha afirmado rotundo. Kiko ha explicado que su vida real dista mucho de lo que la gente imagina. «Mi vida no es una fiesta». Incluso hoy continúa teniendo dependencia de las drogas: «Hay noches que no puedo dormir». Su estado de ánimo no es bueno y no está conforme con sus metas. «No me siento bien. Me falta algo. No sé qué es».

«Debería ir a un psicólogo»

«Estoy en un momento de mi vida muy jodido». Incidía en que quizás forme parte de un largo proceso de recuperación. «Debería ir a un psicólogo. Tengo tanto miedo y eso viene por algo. Estoy triste». También ha recalcado que Irene es uno de los principales pilares de su vida y su mejor apoyo: «Si pierdo a mi mujer ahora, no sé qué sería de mí». 

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Ha querido abrirse por completo asegurando que es un persona «muy complicada». «La gente conoce de mí una faceta que no es así siempre. Cuando era más joven me daba igual, ganaba 10.000 y me gastaba 15.000. Eso cambió hace mucho tiempo. Por eso te escondes y te refugias en otras cosas para intentar sentirte mucho más potente, como hablar con una tía cuando tienes en tu casa a la mujer más bella del universo».

«Toda mi vida he sido un gordito feliz, como todos sabéis. Nunca me he sentido un tío atractivo, sé que la mayoría de las veces que se ha acercado la gente ha sido por conveniencia. Eso es muy duro. Que no lo haya dicho nunca no significa que no lo sienta». Asegura que saca fuerzas diariamente por sus hijos, son ellos los únicos que le dan alegría, tal y como confesaba emocionado. «Antes estaba más tiempo fuera y ahora estoy más tiempo en casa».

Irene Rosales entra en directo

«Los malos momentos que hemos pasado, ya los hemos pasado. Tenemos una familia maravillosa, los dos estamos apostando por nuestra relación, eso no va a haber nadie que lo destruya. Somos un equipo», ha asegurado la colaboradora entrando en directo a través de una llamada. Ha destacado que no le había gustado ver a su marido triste y no podía más que elogiarle: «Eres una grandísima persona. Tienes un corazón que no te cabe en el pecho. Todos somos humanos, todos tenemos nuestros fallos. Tenemos que ser felices».

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Un emocionado Kiko Rivera, intentando contener las lágrimas, admitía que con sus palabras su mujer le había dado, nuevamente, una lección de vida: «Intento mejorar cada día a pesar de la tristeza que tengo. Nada ni nadie va a conseguir que nos separemos. Gracias por existir y ser la madre de mis hijas», le decía. 

Sabe que Irene le ha perdonado, pero él dice no perdonarse a sí mismo: «Me siento culpable por haberme comportado de esa manera tan horrible». Ha reconocido que tonteó con una camarera de su discoteca de Sevilla cuando estaba atravesando un bache en su matrimonio. «Ocurre en un momento de nuestra relación en la que perdemos ese pasar el tiempo con la pareja. Ella estaba con su madre y tuvimos un bache en el que discutíamos muchísimo».