«Él la usaba para decir que solo me podía fiar de él porque no me iba a vender nunca», cuenta Rocío Carrasco.


En la nueva entrega de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, la hija de Rocío Jurado ha contado con pelos y señales cómo fue su boda con Antonio David Flores y cómo vivió su primer embarazo. En concreto, la hija de Pedro Carrasco ha insistido en que en aquel momento el que fuera su marido le hizo aislarse de todos sus conocidos en Argentona después de que una de sus íntimas amigas vendiera a una publicación la exclusiva de que el matrimonio esperaba a su primer hijo.

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Rocío Carrasco ha explicado que tras notar una falta en su menstruación notó que estaba embarazada. Una buena noticia que no sentó nada bien al resto de su familia y que le trajo sus primeros quebraderos de cabeza. Tal y como ha explicado, la hija de Rocío Jurado compartió su felicidad con su círculo más cercano, en donde incluyó a Cristina Cárdenas (una de sus íntimas amigas), después de hacerse un predictor y una prueba de sangre a petición de Antonio David Flores.

Al conocer que su amiga había vendido la noticia de su embarazo, Rocío Carrasco confiesa que fue una de las mayores decepciones de su vida. «Ella nunca fue mi secretaria, fue mi amiga y para mí fue una decepción», comentaba. Ante esto, la hija de Rocío Jurado insiste en que su exmarido aprovechó la situación para aislarla de su círculo cercano a través de ciertos comentarios que le hacía en la intimidad. «Él la usaba para decir que solo me podía fiar de él porque no me iba a vender nunca«, asevera haciendo hicapié en que era la forma en la que encontró Antonio David Flores para que ella se aislara del resto.

La discusión que tuvo la madre de Antonio David Flores con Rocío Carrasco

Tras esto, Rocío Carrasco ha narrado el momento en el que se le pasó por la mente la idea de ponerle a su futuro hijo el nombre de su padre Pedro Juan, el segundo coincidía con el nombre del padre del excolaborador de ‘Sálvame’. «Su madre me dijo: ‘Juan Pedro porque el niño te lo ha hecho mi hijo no te lo has hecho tú con el dedo’. Lloré de vergüenza porque me parecía que viniendo de una señora que iba a ser el padre de mi hijo me parecía una cuestión irrespetuosa».

«Él me dijo que si me parecía normal llorar, que cómo se me ocurría a mi decirle a su madre que quería ponerle el nombre de mi padre. Tenía que llevar primero el nombre de su abuelo paterno», incide.