Ana Rosa Quintana ha recibido un tirón de orejas por parte del capitán de la Guardia Civil en La Palma por lo que ha hecho su reportera al poner en peligro su vida y la de los propios agentes. La presentadora ha aceptado la «regañina», aunque no está conforme con todo


Desde que comenzó la erupción del volcán de la isla canaria de La Palma, cientos de periodistas nacionales e internacionales se han desplazado hasta allí para dar cobertura informativa de las novedades sobre la catástrofe natural. Entre ellos están los periodistas que desde el equipo de ‘El programa de Ana Rosa’ han enviado como corresponsales en el punto informativo. Un despliegue que desde los habitantes de la isla han vivido con cierto gusto agridulce, pues por un lado entienden que están ahí para informar, para ayudarles a que sus dramáticas historias no caigan en el olvido y a movilizar al pueblo español para recaudar fondos para ayudar a los damnificados. Sin embargo, también hay quejas. Y una de estas quejas se ha materializado en directo por parte de un agente de la Guardia Civil, que ha realizado sin reparo alguno una “regañina” en pleno directo a Ana Rosa Quintana y su equipo desplazado a La Palma por poner en peligro no solo sus vidas, sino también las de los propios agentes con su imprudencia.

Este martes, Ana Rosa Quintana volvía a conectar en directo con uno de los reporteros desplazados hasta La Palma para conocer novedades y testimonios que nos hagan entender lo que están sufriendo los palmeros. En esta ocasión, la conexión en directo era con una vecina, a la que la reportera acompañaba a su casa para ayudarle a recoger sus enseres ante la previsión de que su casa iba a ser devorada por la incesante lava que mana del volcán. Aunque contaban con permiso de la Guardia Civil para realizar el reportaje, lo que el agente escuchaba sobre el relato de lo allí acontecido le crispó los nervios hasta el punto de tener que mediar para llamar a la cordura y la responsabilidad individual y colectiva, sonrojando a Ana Rosa Quintana por lo que ha hecho y dicho la periodista que han enviado como corresponsal.

Foto: ‘El programa de Ana Rosa’

La periodista al servicio de Ana Rosa Quintana narraba cómo al acompañar a la vecina a su domicilio se han topado de frente con la lava, que se encontraba sepultando el huerto: “Estábamos impresionados, se notaba que se inhalaba un gas mucho más fuerte que lo que encontrábamos justo detrás y al salir de la zona notamos ese dolor de garganta, cabeza y en los ojos”, explicaba la reportera, alertando con ello al Guardia Civil de lo cerca que habían estado del peligro. Un punto que no estaba dispuesto a dejar pasar y que finalmente plasmó a modo de queja en directo ante la atenta mirada de Ana Rosa Quintana, cuando la reportera le presentó como capitán de la Guardia Civil, Ángel Cervera, e informó de cuáles son sus responsabilidades: “La labor de la Guardia Civil es organizar el dispositivo de seguridad en el despliegue en todos los puntos calientes que existen ahora mismo en la isla: zonas que se tienen que cortar, polideportivos, coordinación. Garantizar la seguridad el terreno”.

Fue en ese instante en el que el capitán del cuerpo de seguridad aprovechó para dejar caer un tirón de orejas a Ana Rosa Quintana como responsable y a la periodista como artífice de una acción que pudo acabar en tragedia: “Nos encargamos de mantener un perímetro de seguridad para que nadie pase a ese interior y así poder garantizar la vida de los palmeros, así como su propia seguridad. Lo que hicisteis vosotros ayer es un riesgo grande, porque pusisteis vuestra vida en peligro y la nuestra por tener que ir a por vosotros después. Os pediría que esas cosas no has hicierais”, una reprimenda que la periodista trató de justificar, al asegurar que “fue una intervención muy breve y todo salió bien gracias a la Guardia Civil”.

Foto: ‘El programa de Ana Rosa’

Desde el plató, Ana Rosa Quintana no restó importancia a la denuncia que ha realizado el capitán de la Guardia Civil: “Aceptamos la regañina. Es verdad que nosotros también le dijimos, que Miriam no es ninguna kamikaze, fueron a la huerta con la señora y se encontró con eso. Es cierto que es peligroso y tenemos que tener cuidado. Muchas gracias por ayudarnos”, decía la presentadora al agente, para después de cerrar la conexión con La Palma pasar a defender el trabajo de su reportera: “Nos han dado un capón. Tiene razón por una parte, pero por otra… no fue intencionado. Fue a la casa donde se lo habían permitido. Es que somos periodista si no nos pusiéramos al frente de los sitios no habría corresponsales de guerra. Entiendo que los periodistas hacemos lo que tenemos que hacer para dar una información”, sentencia la presentadora, que defiende su trabajo, aunque acepta la “regañina” al entender que se ponía en riesgo no solo la reportera, sino también terceras personas.