Cristina Pedroche ha lucido un sorprendente vestido que pertenece al diseñador Manuel Piña para dar las campanadas de Nochevieja.


Cristina Pedroche siempre lo consigue. Nuevamente nos ha sorprendido con un look imposible para la noche más especial del año. La colaboradora ha optado en esta ocasión por un estilismo inspirado en la metamorfosis de los insectos, pero sobre todo en su renacer, tal y como ella misma ha explicado. Un diseño que pertenece a la colección primavera verano de 1991 del modisto Manuel Piña.  

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«Soy un insecto indefinido que está a punto de renacer», ha afirmado antes de despojarse de la gran capa que llevaba puesta minutos antes de decir adiós a 2021. Se trata de la primera ocasión en la que luce un diseño confeccionado con anterioridad, concretamente está realizado hace 30 años. Un vestido con un toque futurista que ha acompañado de unos botines plateados de punta y un casco.

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Un ciclón en fin de año

Desde que en 2014 la de Vallecas se estrenara como presentadora en la Puerta del Sol junto a Frank Blanco, su paso por las Campanadas se ha sentido como un auténtico ciclón. Su primera propuesta pronto desató la polémica: un vestido de transparencias firmado por Charo Ruiz. Un diseño que dio el pistoletazo de salida a un sinfín de looks imposibles que continúan generando una gran expectación. Año tras año su único objetivo es sorprendernos con una estilismo muy arriesgado solo apto para una mujer muy atrevida.

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Sus vestidos ya forman parte de la historia de la televisión y son todos difíciles de olvidar para la mayor parte de los espectadores. También se han convertido en una seña de identidad de las Campanadas de Antena 3 con los que cosecha buenos datos de audiencia. En 2015 optó por un vestido de transparencias creado por Hervé Moureau para Pronovias. Un diseño de corte sirena confeccionado en tul de cristal y organza con un sinfín de cristales cosidos a mano. Un año después lució un corsé negro con escote corazón cubierto de estrellas. Mientras que su siguiente propuesta también tenía a las transparencias como protagonista con un espectacular jumpsuit que dejaba muy poco a la imaginación. 

En 2018 dejó a todos con la boca abierta gracias a un bikini floral de Tot-Hom que llevaba una cola de tul rosa. Un estilismo que fue polémico, entre otras cosas, porque muchos vieron en el mismo una copia de un vestido de alta costura de YSL. Un año después se convirtió en una estatuilla dorada confeccionada por el pintor y escultor Jacinto de Manuel, una de sus opciones más recatadas que llevaba por nombre ‘Venus MMXX’. «Con esta escultura siento que me puedo comer el mundo, que soy invencible e imparable. Me siento más poderosa que nunca», decía antes de recibir el fatídico año 2020.

Mientras que en la anterior edición sorprendió con un minivestido joya de Pedro del Hierro engalanada con piedras de cristal. Llevaba unas botas altas a juego. Un estilismo arriesgado con el que la colaboradora rendía tributo a un accesorio que se había convertido en imprescindible para la ciudadanía tras la pandemia del coronavirus: la mascarilla.