La mujer de Kiko Rivera ha recordado a su padre con una bonita foto de sus manos y una dedicataria de lo más especial cuando se cumple un año de su muerte.


Para Irene Rosales la muerte de sus padres en un corto espacio de tiempo ha sido una de las cosas más duras que ha vivido. Ella de vez en cuando los recuerda en sus redes sociales, pero eso no quita para que sufra la ausencia de ambos cada día, en silencio. Este 26 de noviembre se cumple un año de la muerte de su padre, al que estaba muy unido, y no ha dudado en recordarlo con emoción.

«Un año sin ti papá… La vida ha querido que nos cuidéis desde ahí arriba. Os echo tanto de menos que duele, pero os siento en todo momento. Os quiero mis estrellas», refiriéndose también a la ausencia de su madre, que fallecía unos meses antes, en febrero de 2020.

Junto a este recuerdo, Irene Rosales ha compartido una imagen en la que aparece entrelazada a la mano de su padre, ya en el hospital ingresado. Fueron unos momentos muy duros para ella y toda su familia, que llevaba años conviviendo con la enfermedad de su padre.

Irene Rosales recuerda a su padre un año después de su muerte

Irene Rosales padre
© Redes sociales.

La que fuera colaboradora de ‘Viva la vida’ se despedía de su padre en el tanatorio de Bormujos, solo nueve meses después de que tuviera que hacer lo mismo con su madre. A pesar del dolor que sintió ese día, Irene Rosales no dudó en agredecer las muestras de cariño que había recibido durante ese día tan duro para ella. Hizo lo mismo con la prensa, que le tiene un especial cariño a la mujer de Kiko Rivera.

«Gracias, un beso a todos. He visto cómo habéis mandado todo el apoyo”, explicaba ante las cámaras de televisión al salir del tanatorio. “Gracias a todos los que estáis aquí, me habéis respetado mucho”, añadía. Fueron unos momentos muy complicados, pero contó con el apoyo no solo de su marido y de su familia, sino de todos sus amigos, que no se separaron de ella en ningún momento.

Una despedida dolorosa

Su padre fallecía tras años luchando contra una larga enfermedad. «Tengo la tranquilidad de que ya está descansando, después de todo el proceso que ha pasado y ha estado en muy buenas manos». Añadía lo siguiente en su vuelta al trabajo después del duro golpe recibido: «En ese aspecto estoy tranquila y en paz».

«Tengo a mis motores, mis dos pequeñas, no me pueden estar haciendo más feliz. Me alegro enormemente de haber sido madre tan joven, son un impulso para afrontar la vida», declaraba mostrándose fuerte. También sentía muy cerca el apoyo constante de su marido, Kiko Rivera: «Somos un equipo y vamos a vivir la vida. Estamos en las buenas, imagínate en las malas, estamos al cien por cien los dos». E 2020 ha sido un año muy duro para Irene que afrontó como un profundo aprendizaje vital. «Todo este proceso me está enseñando a saber vivir. Sabemos que estamos aquí y ahora, hay que disfrutarlo».