La ‘socialité’, que cumple 40 años, podría estar cada vez más cerca de dar el ‘sí, quiero’ a su novio. Ella misma ha dado pistas de que el noviazgo va muy en serio.


Desde hace más de un año, Tamara Falcó vive una de las etapas más dulces de su vida. La ‘socialité’, que este sábado cumple 40 años, todo le va viento en popa. Desde que quedó ganadora de ‘MasterChef Cdelebrity 4‘ todo le sale a pedir de boca. De ser un personaje habitual de las revistas del corazón ha dado el salto a la televisión, donde triunfa como colaboradora de ‘El Hormiguero’. También ha hecho realidad su sueño de convertirse en una maestra de cocina tras graduarse en la prestigiosa escuela de cocina Le Cordon Bleu -formación que recibió como premio en el talent culinario de TVE 1. Pero si algo la hace sentirse feliz e ilusionada es su novio, Iñigo Onieva. Ya llevan más de un año juntos. Y cada día están más unidos. Tanto, que no es descabellado pensar que pronto se animen a dar el paso de jurarse amor eterno. ¿Está lista Tamara para dar el ‘sí, quiero’? Todo hace pensar que sí.

Es la propia Tamara la que comparte de manera constante numerosas muestras de su felicidad al lado del diseñador de coches. Su idilio se hizo público en septiembre de 2020. Y aunque en un principio ninguno quiso que su romance saltase a la prensa, no pudieron evitar lo innegable: son inseparables. Desde que Cupido hizo de las suyas y les lanzó las flechas del amor, ambos intentan estar juntos siempre que pueden. A lo largo de los últimos meses los hemos visto en diversos escenarios: desde románticas escapadas de fin de semana en plan tortolitos a compartir momentos tan importantes como el homenaje a Carlos Falcó -fallecido el 20 de marzo de 2020- que tuvo lugar el pasado mes de junio. Encuentros que demuestran que lo suyo va en serio. Porque Iñigo se ha convertido ya en algo más que un novio para Tamara. Es su principal apoyo.

Este joven entró en la vida de la hija de Isabel Preysler en pleno duelo tras la muerte de su padre. Y aunque al principio nadie daba un duro por ellos, los dos han demostrado que su historia es más sólida de lo que parece. Al joven lo han acusado de ser un conquistador, de flirtear con todas, de ser un juergas, de no tomarse muy en serio su ‘affaire’ con la aristócrata. Ninguno de estos rumores ha podido con ellos. Todo lo contrario.

© Redes sociales.

Para comprobar lo fuerte que es su unión basta con hacer un repaso a los últimos momentos vividos por Tamara Falcó e Íñigo. Han acudido juntos a bodas, reuniones familiares, actos públicos. Iñigo la ha acompañado incluso a algunas de las emisiones del programa de Pablo Motos. En un segundo plano, ‘camuflado’ entre el público, el joven ha disfrutado de ver a su chica delante de las cámaras. Y ella encantada de verlo entre bambalinas.

Cabe recordar que en la trayectoria amorosa de Tamara ha habido otros hombres. Ha mantenido romances con Alberto Comenge, hijo del arquitecto Alberto Comenge Mari Luz Barreiros; con Bartolomé Fierro March, bisnieto del fundador de la saga de banqueros. También estuvo saliendo durante tres años con el banquero franco-argentino Marco Noyer. Alguna vez se la vio con Luis Medina, hijo de Naty Abascal y el difunto duque de Feria. Quizás solo fueran amigos, pero lo suyo no pasó a mayores. En 2010 empezó una relación con el italiano Tomasso Musini. Su historia duró un año y terminaron como amigos.

La lista sigue… Su última pareja conocida -antes de la llegada de Iñigo a su vida- fue el biólogo Iván Miranda Álvarez-Pickman. Parecía que iban en serio. Ella le presentó a sus padres, pero ella decidió romper porque no lo tenía claro. Sí parece tenerlo mucho más cristalino al lado de su actual amor. Con él ha hecho cosas que nunca antes había llevado a cabo, como exhibir su amor a los cuatro vientos… o comprarse una casa.

© Redes sociales.

Quizás porque la cosa con Iñigo va en serio, Tamara se ha animado a adquirir un inmueble. Una lujosa residencia que ha comprado sobre plano a pocos metros de la casa de su madre, diseñada por el arquitecto Joaquín Torres. De momento, sigue viviendo en la mansión de mamá. Pero, quién sabe… Igual dentro de poco se anima a hacer de su última adquisición un nidito de amor con el que pasar más tiempo con Iñigo.

Tamara habla de su hipotética boda: «No creo que la hiciese gigantesca»

La pregunta del millón sigue siendo: ¿Se casará o no? Ella no cierra la puerta. Lo de convertirse en una señora casada es algo que empieza a visualizar. Hasta ha imaginado ya cómo sería el enlace. «No creo que la hiciese gigantesca», confesaba hace unas semanas en televisión. «Mi padre me contó que en su primera boda seguía saludando a gente al final de la noche. Fueron 1.000 personas y eso sí que me parecería una pesadilla». También ha pensado ya a quién invitaría: «La gente que más quieres y con los que te lo pasas fenomenal. Es posible, sí, no lo sé». Al escucharla hablar de boda, quienes seguimos sus pasos anhelamos verla vestida de novia. Si ya habla de ello con tanta soltura sobre ello, puede que pasar por vicaría no esté tan lejos, ¿no creen?