Rocío Flores es, sin ningún género de dudas, el fichaje estrella de la nueva edición de ‘Supervivientes’. A pesar de que pocos confiaban en que finalmente la joven aceptara la propuesta del programa, por fin, se encuentra en Honduras. Allí, de hecho, se ha confesado sobre cómo han sido sus últimos momentos antes de iniciar el que será su viaje más atrevido. Y es que hace tan solo unos días la hija de Rocío Carrasco rompió a llorar en el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez, no obstante, se desconocía la razón por la que estaba tan emocionada.

Pues bien, días después de que las imágenes de Rocío hayan copado titulares, ella misma ha revelado antes del reality lo que realmente le sucedía. «Una perrera… Los ojos hinchados de llorar, nunca me he separado de mi familia«, ha explicado en el hotel a algunos de sus compañeros. «De mi novio me despedí el lunes cuando cogí el AVE para Madrid, es decir, he estado sin verle una semana antes de irme. Mi padre llorando y venga a llorar…Se me partía el alma y solo pensaba en ‘en qué jaleo me estoy metiendo’«, ha dicho Rocío Flores.

Una versión que cuadra a la perfección con la de su padre, Antonio David Flores, quien explicó este fin de semana en ‘Sábado Deluxe’ lo duro que estaba resultando separarse de su hija después de toda una vida unida a ella. «Se ha despedido de sus tíos, de Olga, de mí, de sus hermanos, de su novio. Ya sabe que se marcha. Fue difícil…Lloramos todos«, dijo el colaborador. Palabras que explican cómo se encuentra el círculo de Rocío después de su partida a Honduras.