Si hay alguien que tiene una entrevista a corazón abierto, con las vísceras sobre la mesa y sin anestesia es Rocío Flores Carrasco, hija de Antonio David Flores y Rocío Carrasco.

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Rocío Flores Carrasco ha decidido llevar una vida alejada de los medios de comunicación y de su madre.

La hija de la que fuera conocida como Rociíto (qué tiempos en los que se llamaba a las hijos con diminutivos como Conchitín, Paquirrín…) es todo un enigma. Rocío Carrasco Flores guarda un larguísimo silencio que no parece dispuesta a romper para convertirse en ‘celebrity’ como otras ‘cachorras’ de su generación como Chabelita Pantoja (un poner).

Rocío Carrasco Flores vive bajo la sombra protectora de su padre, Antonio David (él sí que larga) y de su tía Gloria Camila, que no va a los platós, quizás por recomendación paterna, pero que si un reportero  la pilla en un buen día te arma el tiroteo y se pone al filo de la ley con sus declaraciones. De hecho está por ver si su hermana la demandó y si esa demanda prospera…

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Gloria Camila y su sobrina Rocío, en el homenaje a Rocío Jurado por el 10º aniversario de la muerte de Rocío Jurado.

Me surgen muchas dudas en torno a Rocío (hija) que solo ella podría despejar. Su madre está muda como Belinda y las declaraciones de su prima no me aportan valor real para sacar alguna conclusión sobre ella. Cada una tiene sus rencillas y sus motivaciones para llevarse mal o no llevarse con alguien.

Como hecho consumado, solo podemos decir que prefiere vivir con su padre, que con su madre no mantiene ningún trato (salvo que las cosas hayan cambiado en las últimas semanas) y que sí sigue vinculada a la familia de su abuela, la irrepetible Rocío Jurado. No voy a recurrir al manido «si levantara la cabeza», pero os podéis hacer una idea de cómo se sentiría si viera ese deterioro del tejido familiar.

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Gloria Camila y Rocío Carrasco tienen una ‘enemiga’ común: Rocío Carrasco.

No hay nada que me gustaría más que ver a la nieta de la más grande en acción, ver si tiene algún deje de su abuela, si se atusa el pelo igual, si sabe cantar, saber qué espera de la vida, a qué se quiere dedicar. Y no voy a mentir: ¿por qué no quiere saber nada de su madre?

A mí un distanciamiento así me parece dramático y le podría llevar a afirmar algún día que está cansada de llevar esa estrella que pesa tanto. Desde ‘Corazón contento’ siempre he apelado por la conciliación, por el perdón y por, como cantaba Gloria Esteban, abrir puertas y cerrar heridas.

El amor de padres e hijos siempre es, además de incondicional, instintivo. Quieres sin pensar, de manera natural, te nace. El odio, sin embargo, es algo trabajado, macerado con el paso del tiempo, y voluntario.

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Rocío Carrasco está muy separada de la familia de su madre.

Igual que le recomendé a Gloria Camila desde otro artículo, apelo a la buena fe de Rocío Flores Carrasco, a que apueste por un futuro sin rencillas, a que no se deje influir por los demás, y a que tienda la mano a su madre. Quizás, como en aquel capítulo de ‘Sexo en Nueva York’ en que una pareja quedaba en medio del puente de Brooklyn a un día y una hora determinada si decidían reconciliarse, podrían encontrarse en algún lugar simbólico para arreglar lo suyo.

Chipiona sería un lugar ideal. Por la Jurado.