Según el colaborador, al artista le hace ‘tilín’ el hermano de Sofía Suescun, y ambos han coincidido en las fiestas que sigue organizando el bailarín en su casa.


Desde que se supo la noticia de su detención, acusado de supuesto tráfico de drogas pertenencia a organización criminal Rafael Amargo no ha dejado de ser noticia. El bailarín, que fue puesto en libertad hace un mes tras pasar tres días en los calabozos de una comisaría de Madrid, intenta volver a la normalidad y sacar adelante su nuevo espectáculo, ‘Yerma’, que presenta en el Teatro La Latina de Madrid. Un espectáculo con el que está cosechando un enorme éxito. Quizás por ello sus ánimos se encuentren mejor que en sus días entre rejas y ya piense en conquistar nuevos corazones… Al menos, eso es lo que ha asegurado Miguel Frigenti. El colaborador ha asegurado que el artista y coreógrafo ha puestos sus ojos en un chico que le resulta muy interesante.

El flirteo de Rafael Amargo con Cristian Suescun

El chico en cuestión no es otro que Cristian Suescun, hermano de Sofía Suescun. SegúnFrigenti, los padres del artista quieren que su hijo “ingrese en un centro” de rehabilitación porque se encuentra “mal con lo suyo”. Creen que debe salir del bucle en el que se encuentra porque «las fiestas en su casa se siguen celebrando y hay rostros de esta casa que nos sorprenderíamos». A continuación, explicaba que el granadino «está encaprichado de Cristian Suescun. Lo digo porque lo sé y porque me consta. He escuchado mensajes de audio donde le tira los trastos y lo invita a su casa. Se ha encaprichado”.

Kiko Matamoros confirmaba que, en efecto, a Amargo le hace gracia Suescun. «Que esta historia la conozco», decía. «Ha estado en su casa, se han interesado los dos. Sé que se han visto», comentaba el colaborador. «Cristian ha ido a verlo incluso al teatro».

María Patiño, por alusiones, ha querido hablar de Rafael Amargo ante las cámaras. Y es que el artista dijo hace apenas unos días que la gallega «es mala persona». Denunciaba las críticas que ha recibido por parte de la presentadora de ‘Socialité’.: «Muchas veces uno sale con una presión de trabajo grande, en unos tiempos difíciles como son los del coronavirus, haciéndolo con el cariño como ahora que me lo habéis pedido y aquí estoy… ¿Qué necesidad hay de hacer sangre y cuando ya estás muerto que te sigan apuñalando?». Y destacaba que «muchas veces es la manera como esta señora lo cuenta, porque es como imperativa. Las cosas hay decirlas en su momento y se las diré a ella a la cara. Esto viene de muchos años atrás. Yo no le voy a dar un minuto de vida a esta señora, no voy a hablar de ella».

Patiño responde a las acusaciones del bailarín: «Necesita ayuda»

La periodista no ha querido entrar en guerras. «Creo que necesita ayuda y que lo ayuden. Seguiré diciendo lo que tengo que decir», se lamentaba. «Tiene una compañía con 25 personas» y es en los profesionales que trabajan para él deberían ser ahora su principal prioridad, ya que pesa sobre él una enorme responsabilidad.

Patiño ha confesado que le dolieron las acusaciones de Amargo: «Me jorobó y llamó a mi director», explicaba. «Si yo dijera algo ahora… no me voy a poner a su altura. Tiene una serie de problemas y el que quiera mejorar, puede, pero si tienes un entorno donde nos ríen las gracias es complicado». Asimismo, recordaba que sus diferencias con el artista surgieron «hace años», cuando defendió «a unas bailarinas de su compañía».

Rafael Amargo
Antena 3

Una de las últimas noticias que ha protagonizado Rafael Amargo es su reciente reconciliación con su padre. El progenitor del andaluz sorprendía a su hijo por su 46 cumpleaños visitándolo al teatro. Aunque su relación no pasa por su mejor momento, parece que la paz vuelve a reinar entre ellos y han logrado acercar posturas a pesar de sus diferencias. Según una persona del entorno de Amargo, éste «no se habla con su padre, con su madre sí». El origen de su distanciamiento es que Florentino «le dice las cosas como son. A su padre hay cosas que no le gustan y le habla claro. Él es quien le está dando la espalda a mucha gente porque no quiere oír ciertas cosas».