Hablamos con una abogada de Legalitas para conocer los escenarios a los que se enfrenta Kiko Rivera si finalmente vende su parte de Cantora.


Kiko Rivera tiene la plena intención de vender su 47,60% de la finca Cantora, del la cual es propietario junto a su madre. La relación con Isabel Pantoja está completamente rota y sin visos de arreglarse, por lo que el DJ quiere dar carpetazo cuanto antes a este asunto. Tanto que ya se ha informado con sus abogados y han sido ellos quienes le han dado luz verde para efectuar la venta. Hay personas interesadas y, a día de hoy, Kiko tiene la posibilidad de vender la finca que, según él, tantos quebraderos de cabeza le ha provocado los últimos meses. «Si todo sale como debe, igual tiene un inquilino tomando café con ella. Me está llamando un montón de gente para comprar y vendería. Por supuesto, y con lacito, a un precio normal», dijo en ‘Domingo Deluxe‘. Sin embargo, esta operación no sería tan fácil como él espera. Hay otros escenarios que él músico debe plantearse antes de cerrar el trato y así lo explica a SEMANA la letrada de Legalitas, Asunción Santos. 

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Aunque Isabel comparte propiedad con él, Kiko Rivera puede vender a cualquier tercero su parte del terreno. Eso sí, una vez que se haya producido esta venta, la artista tiene derecho a recuperarla pagando el mismo dinero que el comprador y bajo las mismas condiciones. «Isabel Pantoja tiene derecho de retracto. Kiko no se lo tiene que ofrecer necesariamente a ella, él puede vender, pero ella una vez que haya vendido en un plazo de nueve días desde que se inscribe en el Registro, puede ejercer el derecho de retracto de comuneros que representaría la posibilidad que ella tendría de quedarse con esa parte en el mismo precio y condiciones que se le haya vendido a este comprador. Una vez que tenga conocimiento de la venta o desde la inscripción del Registro, se dirige al comprador y se lo comunica», explica la abogada. De este modo, volvería a manos de la cantante, por lo que Cantora podría ser de nuevo de su propiedad, desembolsando antes el precio fijado.

A pesar de que el músico desveló en su última entrevista que hay varias personas interesadas en Cantora, lo cierto es que tiene varias cargas que no todo el mundo está dispuesto a asumir. «Para Kiko ejecutar esta venta no sería tanto problema. Para el comprador no es ningún caramelo porque es una finca en la que hay otra copropietaria viviendo, además hipotecas y según dicen hasta embargos. No es una finca libre de cargas», señala letrada. Precisamente estas hipotecas complicarían el destino de la finca de la discordia, pues de no ser asumidas, podrían pasar a ser del banco y el nuevo propietario quedarse con las manos vacías. «Las hipotecas sujetan el inmueble, independientemente de quien sea el dueño. El banco puede tirar para adelante y embargar, dando igual que no sean de ese nuevo propietario. El nuevo comprador se arriesga, aunque es verdad que compraría mucho más barato. El riesgo es que cuando esa hipoteca deje de pagarse puede ejecutar el embargo», comenta. Un detalle que, además, repercutiría en su precio final: «Si consigue un comprador va a ser un precio muy inferior a lo que valdría».

SEMANA

Por ello, Kiko debe tener en cuenta que existe una opción que restaría muchos problemas a todo este embrollo. La letrada tras analizar este caso, considera que «la mejor opción sería vender el total y repartírselo en función de los porcentajes». Y es que esta guerra por Cantora puede complicarse todavía más y acabar en los juzgados con madre e hijo enfrentados. «Las comunidades de bienes que es cuando hay varios propietarios de un mismo inmueble son siempre fuente de conflicto. La ley lo que favorece es que se divida, lo que se llama la división de la cosa común y para que quede un único propietario tenemos varias opciones. O bien los dos se ponen de acuerdo y lo venden a un tercero y se reparten el dinero, o bien que uno al otro le venda su parte o si no se tienen que ir a un juzgado a instar un procedimiento de división de cosa común y la finca llegar incluso a subasta. Se depreciaría mucho», asegura Asunción Santos.

Sin embargo, para que la opción más acertada se produjera deberían sentarse y ponerse de acuerdo para llevar a cabo la operación, una situación que pocos creen que llegue a tener lugar. Y si finalmente acuden a un juzgado, Kiko debe saber que este tipo de procesos se dilatan en el tiempo. «La subasta se puede alargar. Un año, si hay apelaciones dos…Esto no se resuelve rápido. Si te empiezas a meter en pleitos es mucho más caro», comenta.

Pero ¿qué sucedería si la compra un tercero, alguien desconocido para Isabel Pantoja mientras ella continúa viviendo en Cantora? Las cosas se le complicarían a la tonadillera, prueba de ello, que se tenga que poner de acuerdo con el nuevo comprador para su uso y, si no, de nuevo, ir a los juzgados. «Si hay dos copropietarios los dos tendrían derecho a usar la finca. Si no se ponen de acuerdo para usarla ambos a la vez, se podrían establecer unos turnos de uso en función del porcentaje de cada uno. Como ellos acuerden y si no el juez decidiría. La casa si se ponen de acuerdo sería igual», añade la letrada.

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Aunque como todo siempre hay límites. El nuevo comprador no puede hacer y deshacer a su antojo en la propiedad, si no que tendrá que charlar con la cantante acerca de sus planes. «El comprador no puede montar cualquier cosa. Isabel Pantoja tendría voz y voto, cualquier cambio tendrían que ponerse de acuerdo. Para los actos de disposición necesitan unanimidad y si son dos, pues los dos de acuerdo. Para cosas de administración, mayoría de los partícipes», explican a esta revista.