Sara Carbonero ha regresado a España cargada de energías y con muchas ganas de trabajar. La presentadora y su marido, Iker Casillas, se han instalado en España este verano, después de cinco años viviendo en Oporto. En su nueva etapa en Madrid, la pareja ha decidido alquilar el chalet que poseen en la exclusiva urbanización de La Finca, en Pozuelo de Alarcón para instalarse en un piso de 300 metros cuadrados en el centro de la capital, próximo al Parque del Oeste.

«Preparando algo muy especial»

 

© @saracarbonero

«Nuevo curso. Muchas ganas», expresaba la periodista a su vuelta a la capital, donde se enamoró del futbolista. Y donde tiene la sede de su empresa, la tienda online Slow Love. Un negocio que dirige junto a su amiga Isabel Jiménez y en el que ha retomado su actividad cargada de nuevos proyectos. «Vienen cosas bonitas», manifestaba hace tres días en su cuenta de Instagram, donde posaba muy guapa con un ceñido vestido rojo y haciendo referencia a «proyectos que ilusionan» junto a su «equipazo». No cabe duda de que a Sara estar de nuevo en su tierra le ha sentado bien. Está muy ilusionada con todo lo que ella y su amiga Isabel tienen entre manos. «Proyectos bonitos. Preparando algo muy especial. Contando los días para que lo veáis«, ha anunciado a través de Stories, donde muestra localizaciones de su último ‘shooting’.

Superando el año más difícil para Sara Carbonero e Iker Casillas

© @saracarbonero

Sara, que suele posar con las prendas que vende en su plataforma de moda, está feliz en esta nueva etapa que inicia dentro de nuestras fronteras. Esta semana acompañaba a los hijos que tiene con Casillas, Mateo y Lucas, en su primer día de colegio. Y, poco a poco, se está acomodando en su nueva vivienda. El último año ha sido muy complicado: el deportista sufría un infarto de miocardio el 1 de mayo de 2019 mientras entrenaba con su equipo. Ese mismo mes, la presentadora y empresaria era ingresada en un centro hospitalario para ser intervenida de un tumor benigno tras haberle sido diagnosticado un cáncer de ovario. Durante este tiempo han luchado juntos por recuperar la salud. El guardameta, que ha colgado las botas definitivamente, ha revelado recientemente que ha pasado «mucho miedo», pero pese a las dificultades él y su pareja han sabido mantenerse unidos.