De regreso a Europa para recoger un premio a su trayectoria musical, el tenor asegura haber cambiado tras enfermar por coronavirus: “Ya no tengo miedo”.


Después de meses ocupando todos los titulares tras las acusaciones de acoso sexual, Plácido Domingo ha viajado a Austria para vivir un momento dulce: recibir el Premio Austriaco de Teatro Musical 2020 como reconocimiento a su trayectoria profesional. Un galardón que ha recibido con enorme emoción. Ha vivido meses convulsos, en el ojo del huracán, después de que una veintena de mujeres hayan asegurado haber sido supuestamente presionadas para mantener relaciones sexuales con él a cambio de futuros trabajos en el mundo de la ópera.

Domingo ha reaparecido públicamente con motivo de este premio a su trayectoria. Y lo ha hecho sonriente, con la tez bronceada y muy bien acompañado. Del brazo de su mujer, Marta Ornelas, y de dos de sus hijos, Plácido Junior y Álvaro, nada menos. Era evidente que se sentía satisfecho.

«Recuperar mi voz ha sido un milagro»

«¡Es una gran alegría recibir la noticia de que me otorgarán el Premio de Teatro Musical de Austria por mi carrera! Estoy aún más encantado de recibirlo en el aniversario del Festival de Salzburgo, exactamente 45 años después de mi debut en Salzburgo», ha declarado. Atrás parecen haber quedado los días más oscuros de su vida. Días en los que pesaron graves acusaciones pesaron sobre él. Y días en los que, además, enfermó por coronavirus. Como suele suceder cuando todo se pone en contra, todas las desgracias le cayeron de golpe. El pasado marzo anunciaba desde México que había dado positivo por Covid-19, por lo que fue hospitalizado. Durante su convalecencia llegó a temer por sus cuerdas vocales. «Recuperar mi voz ha sido un milagro. Hace dos o tres meses no estaba seguro de poder cantar de nuevo», ha admitido.

Ahora afronta el futuro con optimismo. «He cambiado, ya no tengo miedo. Cuando supe que tenía el coronavirus me prometí a mí mismo que si salía vivo lucharía para limpiar mi nombre», ha reconocido en una entrevista reciente oublicada por el diario italiano ‘La Repubblica’. «Nunca abusé de nadie, lo repetiré mientras viva», ha insistido.

Sus palabras contrastan bastante con las que pronunció el pasado 13 de agosto. Entonces enviaba un comunicado a los medios de comunicación que sonaba a ‘mea culpa’. “En los últimos meses he tenido tiempo para reflexionar sobre las acusaciones que han hecho contra mí varias de mis colegas. Respeto el hecho de que estas mujeres finalmente hayan tenido el valor de denunciar y quiero que sepan que estoy verdaderamente arrepentido del daño causado. Asumo completamente la responsabilidad por mis actos y he crecido a partir de esta experiencia”, decía.

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«Es el momento de volver a la normalidad»

«Lo único que me preocupa ahora es salir de mi refugio en Acapulco, de donde no he salido desde hace meses, nunca pasé tanto tiempo en casa con mi mujer, mi hijo, mi nuera y mis dos nietos», ha reconocido. «Ahora es el momento de volver a la normalidad». Le gustaría que todo fuese como antes del escándalo, cuando el mundo entero se rendía ante su poderosa voz. Pero sabe que recuperar la confianza del sector musical y de sus admiradores -muchos de ellos decepcionados- aún es complicado. «Todavía es difícil para mí a causa de las acusaciones en mi contra», ha señalado.

Plácido Domingo es consciente de que su reputación se ha visto gravemente perjudicada por las acusaciones. Las mismas le costaron su puesto como director de la Ópera de Los Ángeles, que tuvo que abandonar, presionado por la opinión pública. Las voces que se unieron para revelar su supuesto hostigamiento a personas del sexo opuesto supusieron también la cancelación de numerosos recitales. El cantante lírico tuvo que anular todas sus representaciones en Estados Unidos, lo que ha puesto fin a su carrera en dicho país.

Las acusaciones que «desestabilizaron a mi familia y a mí mismo»

La oleada de acusaciones «desestabilizaron a mi familia y a mí mismo» y «me hicieron más daño que el virus. Ya solo me queda tomar nota que no podré cantar en ciertas partes del mundo, como Estados Unidos o España, mi país. Y no precisamente a causa de una elección del público, que me envía constantemente mensajes de solidaridad».

«Ya no tengo miedo», ha señalado tras haber vivido este ‘via crucis’ del que aún no ha salido. En lo que a su salud se refiere, está completamente recuperado. Pero el caso sobre sus supuestos escándalos sexuales aún no está cerrado.