Olvido Hormigos se ha convertido en la mujer del momento no por haber descubierto la cura contra el cáncer o haber escrito una novela a la altura de Marcel Proust. Su mérito: haber tenido supuestamente una relación con Alessandro Lequio.

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Olvido Hormigos va a estar en el punto de mira una larga temporada.

Mi corazón está dividido y no sé qué veredicto darle si culpable o inocente. Olvido Hormigos tiene una trayectoria más que errática desde que dejó de ser concejal en Los Yébenes, en la que ha puesto, literalmente, toda la carne en el asador para tratar de rentabilizar su vida personal.

No me opongo en absoluto a estas prácticas, porque en definitiva hay un público que lo demanda y ella llena minutos por no decir horas de televisión protagonizando episodios que en algunos casos han sido sonrojantes, pero tiran de los audímetros. Y de qué manera.

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El título de su novela, ‘El abrazo infiel’ parece premonitorio…

A veces pienso que detrás de esa mujer se encuentra un ser humano un tanto perdido que no sabe reorientar su vida y no me cabe duda de que sufre más de lo parece. También es verdad que ella misma se mete en los jardines para luego perderse entre los parterres…

A día de hoy no sabríamos si había tenido una supuesta relación con Lequio si ella no hubiera tirado de archivo emocional para decir en una entrevista que se había liado con un colaborador de Tele 5. Un buen cebo para que La Fábrica de la Tele pusiera el foco en ella hasta que una despistada María Patiño le puso el cascabel al gato. Por eso sus mohines de inocente, sus palabras huecas afirmando que no iba a desvelar su compañero de juegos, son papel mojado. Es ahí donde su discurso hace aguas.

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Alessandro Lequio nunca ha ocultado que le gustan mucho las mujeres.

No seré yo quien caiga en la moralina de juzgar a Lequio por una relación extramatrimonial, porque ninguno sabemos lo que tienen acordado su mujer, María Palacios, y él, si son pareja abierta, o si realmente le dan importancia a escarceos de este tipo.

Cuando uno se casa, más o menos sabe de qué pie cojea. Para mucha gente el sexo no tiene mayor trascendencia que comer, es una necesidad fisiológica. Tal vez para ellos estos episodios no tengan relevancia ni para una conversación a la hora de desayunar.

A mí lo que me gustaría es que este affaire ya pretérito no hiciera daño a nadie. Que Olvido Hormigos no se sienta hostigada ni señalada en Los Yébenes, como aquella Ingrid Bergman en la película ‘Stromboli’, donde la pequeña comunidad de pescadores en la que vivía le hacía la vida imposible por tener una moral un poquito más laxa de lo que allí se estilaba.

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Olvido afirma haber cambiado de vida y llevar una temporada mucho más tranquila.

De igual forma, le deseo a María Palacios un final de embarazo tranquilo y relajado, que le perdone a su marido, si es que tiene algo que perdonarle. Y a Lequio, que siga jugando al golf sin despeinarse y que a su vuelta le dé a su mujer todo el amor que se merece, que es mucho.

Creo que la peor parada en este asunto es Olvido Hormigos, porque vivimos en un mundo machista en el que no se juzga igual el libertinaje en una mujer que en un hombre. Y desde aquí aplaudo a su marido, Jesús, un hombre sensato, tranquilo y que sabe adaptarse a realidades que posiblemente no le gustan pero que de no hacerlo perjudicarían a sus hijos.