Rocío Carrasco ha desvelado en el séptimo episodio de su docuserie algo que no ha podido olvidar sobre su familia durante su estancia en Houston.


Cuando a Rocío Jurado le diagnosticaron un cáncer la vida de su familia se derribó como si de un castillo de naipes se tratara. No obstante, jamás bajaron la guardia: tocaba luchar y así lo hicieron hasta el final. A pesar de que en un principio la artista empezó a tratarse en nuestro país, poco tiempo después hicieron las maletas rumbo Houston, donde ella confiaba en que se curaría y superaría su enfermedad. Si bien creían que su estancia en Estados Unidos sería puntual, nada más lejos de la realidad y así lo ha confesado Rocío Carrasco en el nuevo episodio de su docuserie. Un relato en el que ha confesado con dolor y cierto rencor el hecho de no haber podido pasar con su madre todo el tiempo que le hubiera gustado.

Rocío Jurado
Gtres

«Fue terrorífico. Como éramos muchos hacíamos turnos de mañana, tarde y noche y esos turnos se iban rotando. A mí siempre me tocaban las noches, a una porque le dolía mucho la cabeza, porque tenía reuma y no había dormido en toda la noche o bien porque pasaba cualquier otra cosa. A mí no me pesaba, pero tomé la determinación de que no podía seguir siendo así la cosa. Yo también quería estar cuando mi madre estuviera despierta, no cuando estuviera dormida. Así estuvimos hasta que ella se quiso volver a España y hasta que se consiguió todo para que volviera», explica Rocíito en ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’.

Rocío Jurado
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Su regreso a España fue en un avión privado que pertenecía al empresario ‘El Pocero’, un gesto que quiso tener con la cantante sin conocerla y por el que la familia de Rocío estará siempre agradecida a él. «Ese viaje fue a través de Ángel Nieto, otra persona a la que he querido mucho en mi vida y que desgraciadamente no está.’ El Pocero’ nos puso un avión para que pudiera viajar en las condiciones médicas necesarias, él se portó muy bien y estaré agradecida eternamente porque no la conocía», señala ella emocionada. Rocío Carrasco asegura que la vuelta a nuestro país para su madre fue dulce. Ella quería volver a su casa para estar junto a los suyos y lo consiguió en este avión en el que viajaron ella, Ortega Cano y su hija Rocío. Al ser un vuelo privado el equipaje debía ser el mínimo, por lo que la hija de la artista solo llevó una bolsa de viaje y el resto de sus maletas las trajo de vuelta su pareja, Fidel Albiac.