Hemos visto sus actuaciones, sus batas de cola y sus trofeos. También hemos escuchado sus canciones, sus vibratos inconfundibles y su voz aterciopelada. El Museo de Rocío Jurado pretende evocar a ‘La más grande’ y homenajearla gracias a todos y cada uno de los detalles que desde este 2 de julio pueden verse en Chipiona. Pero más allá de verla y escucharla, ¿a qué olía ‘La Jurado’? ¿A qué huele el museo? Tal y como ha podido comprobar SEMANA, que se desplazó hasta el municipio gaditano para asistir a la inauguración, el museo de la cantante huele sencillamente a ella, a su perfume.

INAUGURACION DEL MUSEO A ROCIO JURADO EN CHIPIONA
Gtres

Su hija Rocío Carrasco ha cuidado cada detalle y nada más entrar un intenso olor se cuela por completo y llama poderosamente la atención de todos los visitantes. Como decíamos, se trata del perfume que usaba la artista, la fragancia Ángel de Thierry Mugler, que Rocío llevaba usando décadas y que resultaba inconfundible en su piel. Recorremos el interior del museo y nos adentramos en la vida de la chipionera que arranca con el primer premio que ganó en un concurso profesional: unas medias, 200 pesetas y una botella de La Casera, que permanecen impasibles al paso del tiempo.

El sueño de Rocío Jurado

El museo tiene parte de la recreación de Montealto y los que lo visiten vivirán la misma experiencia que se vivió en el plató del programa de Telecinco. Este centro de interpretación cuenta con el baño y el vestidor de Rocío que se levantan casi idénticos a los originales. También alberga la recreación del despacho de Juan De la Rosa, el único representante de la familia de la cantante. Ya que el museo se centra única y exclusivamente en la figura de ‘La Voz del Milenio’.

INAUGURACION DEL MUSEO A ROCIO JURADO EN CHIPIONA
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Dieciséis años después de la muerte de una de las artistas más irrepetibles de nuestro país, ya cuenta con un museo donde se le rinde tributo. La localidad gaditana que la vio nacer, Chipiona, ha inaugurado el centro donde sus seguidores podrán sentirla cerca. Un proyecto en el que ha trabajado a conciencia su hija, Rocío Carrasco, quien ha vivido una noche que difícilmente podrá olvidar haciendo realidad el sueño de su madre.

Han sido años de trabas y de superar muchos obstáculos, pero finalmente el Museo en memoria de Rocío Jurado ya ha visto la luz. La felicidad de Rocío Carrasco era más que evidente. Durante la inauguración ha estado arropada por su marido, Fidel Albiac, también por distintos miembros de la familia menos mediática y muchos amigos. «Están todos los que tienen que estar. Estoy feliz por poder estar aquí y porque están las personas que quiero que estén. Este sería un día muy feliz para ella, vería uno de sus sueños cumplidos», ha afirmado.