Después de 90 días alejada del programa, la colaboradora ha regresado ‘Sálvame’ para dar una sorpresa a Kiko Hernández. «Sigo con el tratamiento, todo va bien», ha explicado.


El plató de ‘Sálvame’ ha sido testigo de una inesperada sorpresa que ha emocionado, y mucho a los colaboradores del programa. Mila Ximénez ha irrumpido en el espacio. Nadie esperaba, así que el asombro ha sido mayúsculo. El motivo de su reaparición ante los focos de Mediaset ha sido dar una sorpresa muy especial a su amigo y compañero Kiko Hernández, que el pasado miércoles cumplió 44 años.

«Feliz cumpleaños. Quería darte un abrazo», han sido sus primeras palabras al dirigirse a su colega. «¿Cómo estás?», le ha preguntado éste. «Bien, y voy a estar mejor. Necesitaba achucharte, así que hola».

«Sigo con el tratamiento, todo va bien»

La sevillana, emocionada, no ha podido reprimir las lágrimas al hablar con sus compañeros. «Estoy poniendo todo de mi parte, pero os echo muchísimo de menos». En especial a Kiko, a quien ha mirado fijamente para decirle, con lágrimas en los ojos: «Te echo muchísimo de menos y quería decírtelo personalmente». El madrileño admitía: «Me has emocionado porque te veo muy bien. Ayer compré una tarta también por mis niñas, para que vivan esa ilusión y olviden un poco todo lo que está pasando. Pedí tres deseos y en uno tú eras la protagonista. Sé que se van a cumplir los tres pero el tuyo seguro que se cumple».

«Yo también tengo que cumplir años porque esto ha sido un mal sueño. Necesitaba decirte que te quiero y felicidades», añadía. «Quiero que vean que no estoy en coma ni en un hospital ingresada. Le pregunté a Alberto si podía venir y me dijo: ‘claro».

La andaluza, que comenzó su tratamiento contra el cáncer de pulmón que padece el pasado mes de junio, ha detallado cómo se encuentra. «Sigo con el tratamiento, todo va bien». En los próximos días se hará «una prueba muy importante y va todo muy bien, y si no va bien… Esto es un tropiezo más que hay que subir y los voy a subir de dos en dos».

«Echo mucho de menos mi trabajo y mis broncas»

También ha explicado en todo este tiempo de recuperación ha permanecido centrada en sus visitas al hospital y en pasar unos días en Marbella con su hija y sus nietos, a los que echa mucho de menos. Tras su marcha se ha «venido muy abajo» y necesitaba un poco de cariño de sus compañeros de trabajo.

El motivo por el que se ha animado a pisar de nuevo el set de Telecinco es porque «le he prometido a Alba que iba a salir de casa y a hacer cosas». Con la voz frágil debido a la emoción, Mila ha recalcado que no piensa perder la batalla contra el cáncer. «No puedo dejarme caer ni vencer por eso. Es un incidente que tengo que superar. Mi cuerpo está enfermo, pero no soy una persona enferma. Tengo que volver a funcionar otra vez. Tengo muchísimas ganas de vivir. Mi oncóloga dice que soy una valiente. Pase lo que pase no voy a ponerme de rodillas ante ninguna enfermedad».

Aunque aún es pronto para pensar en retomar su actividad laboral, no ha ocultado que ganas no le faltan. «Tengo que hacer muchas cosas y hay mucha gente que todavía quiere verme viva. Echo mucho de menos mi trabajo y mis broncas. Necesito ya levantarme y empezar a funcionar. Quiero trabajar ya».

«He tenido momentos muy bajos»

«Mantenerse erguido en la vida es fundamental», sostenía la andaluza. Ahora solo piensa en decir pronto: «He tenido un cáncer. He superado un cáncer». Sus compañeros escuchaban absortos su testimonio. En especial María Patiño, con los ojos empañados, o Víctor Sandoval, quien ha roto en llanto al verla.

Estar centrada en su recuperación ha hecho que no le dé la mayor importancia al aspecto informal con el que ha visitado por sorpresa el plató. «Tengo canas, no tengo el pelo hecho pero me da igual… Me siento muy orgullosa de ser parte de este equipo porque sois los mejores». Kiko Hernández, muy cariñoso, le ha dicho que todo el equipo espera pronto su vuelta. «Me pones en la pizarra el martes», bromeaba Mila.

Sentada junto a su gran amigo, ha confesado que en estos tres meses ha tenido sus altibajos. «He tenido momentos muy bajos porque no quería vivir como una enferma». Incluso llegó a pensar en tirar la toalla durante su terapia, pero su hija y sus seres queridos han sido su principal motor para seguir luchando.