La colaboradora no ha podido reprimir el llanto al escuchar las palabras de Motos a las personas que han perdido a sus seres queridos por el coronavirus.


Este miércoles, Cristina Pedroche ha visitado ‘El Hormiguero’. Allí, Pablo Motos le ha preguntado por la gran incógnita que, cada año, guarda celosamente la colaboradora, encargada de dar las Campanadas en Antena 3. Nada más verse, la madrileña le ha soltado: «Ya hablaremos tú y yo de recuperar mi sección».

«Te he traído un roscón de Reyes», decía Pedroche al presentador, quien no ha tardado en hacerle preguntas sobre el atuendo que lucirá en Nochevieja. «¿Te puedes sentar con él? ¿Puedes hacer pis con él? ¿Va enchufado?». Pedroche se limitaba a desvelar unos pocos datos: «Este año voy muy cómoda. En chándal a lo mejor…». Y recordaba que para ella es importante provocar con su vestido: «Para bien o para mal a todo el mundo le tiene que generar algo. Es muy lo contrario de lo que llevo hoy. Lo que quiero dar es brillo, luz y esperanza a la gente. Es un año muy complicado, una mierda para casi todos». Lo que tiene asumido ya es que da igual lo que se ponga: «Para bien o para mal se lía. No sé pasar desapercibida. Lo que más me molesta es que digan que no hay trabajo en el vestido… Ojalá dé las campanadas toda mi vida, para mí es un regalo».

La parte más emotiva del encuentro entre Motos y Pedroche se producía en los instantes finales del programa, cuando el de Requena dedicaba unos minutos a las personas que han perdido a sus seres queridos como consecuencia del Covid-19. Ellos recordarán estas Navidades a «todas las personas a las que queríamos con nuestra alma que no se sentaran en nuestra mesa nunca más«. Motos, acostumbrado a lanzar palabras de ánimo desde su programa, destacaba: «Hay niños que harán preguntas difíciles y es posible que lloremos para liberarnos de toda la tensión que produce la impotencia de todo lo que nos ha pasado. Y estará bien». Mientras hablaba, Pedroche, emocionada, no podía reprimir las lágrimas. 

Antena 3

«Lo único que os propongo, si me permitís, es que le pongáis un tiempo límite a la tristeza. Que te digas: ‘Voy a llorar 10 minutos, pero no voy a llorar toda la noche’. Y te diré por qué. Lo normal es que te sientas culpable si lo estas pasando muy bien y entonces te acuerdas de tu ser querido y piensas que le estás faltando al respeto porque ha muerto. Pero es un error. Si le pudieses preguntar a los que se han ido qué es lo que más desean para ti seguro que te contestarían que te cuides mucho y que seas feliz. Así que no hay mejor forma que honrar la memoria de todos los que ya no están con nosotros que hacerles caso. Y eso se consigue riendo y cambiando el ambiente». En este punto del discurso de Motos, Cristina Pedroche lloraba a moco tendido.

«¡Es que no puede fallar!», confesaba la madrileña. Motos proseguía: «Una cosa para valientes, si os atrevéis. Eliges a alguien de la mesa y le dices sin venir a cuento que lo quieres. Ya verás la que se lía. Primero habrá como emoción y al final habrá risas. Ya veréis cómo cambia el ambiente. Y, si es posible, no habléis de política. Seguro que los políticos no están hablando de nosotros. Mi deseo para estas Navidades es que tengáis mucho amor que compartir, mucha salud de sobra y muchos amigos que os quieran. Volvemos el 11 de enero. Os queremos mucho», concluía.

Pedroche se fundía en un cálido abrazo con el presentador, no sin antes decirle: «Te quiero, Pablo». Así terminaba el último ‘Hormiguero’ de un 2020 del que todos deseamos dejar página cuanto antes y que para la colaboradora también ha traído importantes varapalos.

Gtres

Hace apenas unos días, David Muñoz, marido de Pedroche, tuvo que cerrar definitivamente StreetXo, su local en Londres. El proyecto, que inauguró en 2015 en el número 15 de Old Burlington, en el corazón del exclusivo barrio de Mayfair, no resistió la embestida que ha supuesto para la hostelería el confinamiento y las restricciones de aforo en los locales públicos. El restaurante londinense del chef era también un negocio de la de Vallecas, quien invirtió su propio en el proyecto. El cierre del local se suma a otros contratiempos que ha vivido la pareja en 2002: el incendio en su restaurante de Madrid, el cierre temporal de DiverXo o la muerte de la abuela de ella.