Según ha podido saber SEMANA en exclusiva, Kiko Rivera fue el que llamó a Irene Rosales para prohibirle que asistiera a la boda de Anabel Pantoja.


Irene Rosales ha reaparecido ante los medios este lunes muy crispada. Estaba nerviosa, pues son muchas las miradas puestas en su familia desde que ella y Kiko Rivera decidieran a última hora no acudir a la boda de Anabel Pantoja. Fue justo después de que el Dj comunicara que no volvía a La Graciosa, cuando Irene y sus hijas regresaron a Sevilla. Aunque su verdadera ilusión era estar presente en el gran día de Anabel y Omar, la sevillana insistió en que debía estar junto a su marido. «Yo he querido estar con mi marido y no me arrepiento de ello porque sé que me necesita y ahí estaré siempre para todo», dijo. Pero ¿dijo toda la verdad? Según ha podido saber SEMANA en exclusiva, la ausencia de Irene no fue su decisión, sino que fue Kiko el que prohibió a Irene asistir a esta boda, cuyos detalles podrás descubrir en nuestro último número.

Gtres

Ella y sus hijas tenían muchas ganas de presenciar la boda de Anabel, pero tras la orden de Kiko tuvieron que regresar a la ciudad hispalense. Irene sintió que no tenía opción y que debía hacer caso a Kiko tras uno de los golpes más duros de su vida. Ella ha preferido no echar leña sobre el árbol caído y no ha dado explicaciones en público de lo que realmente sucedió antes del enlace. SEMANA ha podido saber por fuentes de toda solvencia que Kiko Rivera llamó a Irene Rosales para que esta volviera con sus hijas al hogar familiar, dejando plantada a Anabel, para quien fue un tremendo varapalo.

La tragedia empañó uno de los días más importantes de la vida de Anabel Pantoja. Después de que ecologistas amenazaran con boicotear su enlace, falleció su abuela doña Ana, a la que estaba especialmente unida. Todo sucedió 48 horas antes de su boda, siendo justo ahí cuando Kiko Rivera le comunicó su decisión de no acudir a la boda y poco después cuando la dejó de seguir en sus redes sociales. El enfado y la decepción con ella es mayúsculo y, prueba de ello, que incluso negara a Irene Rosales la posibilidad de asistir a la boda de Anabel. Su opinión le fue indiferente hasta tal punto que la convenció para no ir. Aunque la sevillana le expresó a su marido la ilusión que le hacía asistir, Kiko Rivera le prohibió quedarse en la isla. Sus directrices fueron claras. 

Puede que esta indicación venga motivada por la traición que, según Kiko Matamoros, habría hecho Anabel a Kiko Rivera. El colaborador mantiene que ella ha enturbiado la relación madre e hijo en vez de abogar por una reconciliación, una actitud que Kiko Rivera ha considerado como una puñalada por la espalda . «Le dice que no le van a abrir la puerta y que no es bien recibido, que Isabel ya no lo considera ni su hijo. Kiko cree que su prima ha estado enturbiando la relación con su madre durante todo este tiempo», dijo Matamoros en ‘Viva la vida’. Fue una conversación con su madre en Cantora la que le puso sobre aviso de todo lo que supuestamente Anabel le había ocultado.