En la reaparición televisiva de la pareja, el hijo de Isabel Pantoja e Irene Rosales destaparon detalles muy reveladores sobre el momento actual que atraviesan.


Hace menos de 24 horas, Kiko Rivera e Irene Rosales reaparecían juntos en televisión para participar en el programa ‘Land Rober’, el show de humor que presenta Roberto Vilar en TVG. Allí protagonizaron su primer ‘sketch’ de humor en conjunto y concedieron una entrevista en la que abordaban diversos ámbitos de su vida privada. Desde la reconciliación del DJ con su madre, Isabel Pantoja, de la que adelantó que todo avanza «poco a poco», los comienzos de su romance, los detalles de la nueva casa en la que se han instalado en Castilleja de la Cuesta o los detalles muy íntimos de su vida sexual.

Durante su visita a la televisión gallega, el músico y su mujer se mostraron relajados y encantados de estar en el ‘late night’ del actor y humorista, gran amigo del sevillano. Sin embargo, las declaraciones que realizaron delante de los focos estuvieron cargada de afirmaciones y matices que podrían ser una clara señal de que el matrimonio no atraviesa su mejor época.

Kiko Rivera se queja de que Irene «no pone interés» en sus encuentros íntimos

No es necesario ser psicólogo para entender que uno de los primeros síntomas de que las relaciones de pareja empiezan a tambalear es la disminución o falta de encuentros sexuales. Es un tema del que Kiko habló sin tapujos, a pesar de la negativa inicial de Irene a revelar esta información. Sincero, lanzó una bomba y admitió que no hacen el amor tanto como le gustaría. «Con dos niñas se folla poco, no se folla nada», revelaba. El cantante explicaba que siendo padres de dos niñas pequeñas les resulta difícil disfrutar del sexo.

Sobre esta ausencia de pasión, Kiko llegaba incluso a poner la pelota encima del tejado de Irene. Porque, según él, quien pone ‘peros’ es su esposa: «La que no pone interés es ella», destacaba. Con solo dos frases quedaba patente que, en cuestiones de alcoba, su romance no va tan bien como les gustaría.

TVG

Pero más allá del tema sexual -bien es cierto que quienes tienen niños pequeños ven mermada su vida bajo las sábanas-, de los gestos y palabras de Irene se intuía cierto desencanto. Por ejemplo, cuando al recordar cómo se conocieron soltaba que «a Kiko le gustan todas» con aires de resignación. O cuando al hablar de su nueva casa, la modelo apuntaba que «la paga él», como si se tratase de un asunto en el que ella no estuviera del todo implicada. Kiko, por su parte, contaba que la casa a la que se han trasladado consta de «300 metros cuadrados», que la tienen «en alquiler con opción a compra» y que cuesta «más de 1.000 euros al mes». Es curioso que ninguno de los dos resaltasen lo a gusto que están en ella, lo bonita que es o cómo se sienten en ella. No, lo que dijeron sobre su actual hogar fueron aspectos meramente materiales.

«Irene es lo mejor que me ha pasado en la vida»

También llamó la atención la reacción fría de Irene cuando Kiko, tras relatar entre risas y bromas cómo la conquistó, le declaraba su amor: «Es lo mejor que me ha pasado en la vida». Al escucharlo, ella respondía con una sonrisa. Nada más. Luego vendría otra frase con la que definiría cómo se encuentran ahora: «Estamos felices, con dos niñas… A ella no le queda otra que aguantarme». El andaluz suele echarle mucho sentido del humor a lo que dice, pero que una pareja joven utilice el verbo «aguantarse» para definir el vínculo que los une, no nos engañemos, tampoco es lo más idóneo…

© Redes sociales.

Cuando abordaron el tema de su posible boda civil tampoco saltaron las chispas. El humorista le preguntaba si deseaban casarse por la iglesia. Y en este caso, la respuesta de Irene era tajante. No quiere una ceremonia eclesiástica. «Ya me he casado», decía. Dejaba claro que tras su boda civil, en 2016, ya no necesita volver a jurar amor a su marido. Kiko se mostraba más por la labor de volver a darle el ‘sí, quiero’, esta vez ante el altar. «Yo quiero casarme por la iglesia, pero a ella no le apetece», admitía. El músico bromeaba con el tema y explicaba que sentía ganas de organizar otro enlace «más que nada por la despedida. Es lo bueno de la boda, la despedida».

Irene tuvo tiempo de hablar de su marcha de ‘Viva la vida’, el programa de Telecinco presentado por Emma García en el que trabajaba como colaboradora y que abandonó el pasado mes de julio para pasar más tiempo al lado de su familia. «Echo mucho de menos a mis compañeros», confesaba.

Kiko Rivera beso
© Europa Press.

En su entrevista al espacio de humor, Kiko e irene sacaron a relucir su lado más campechano y desenfadado. Tanto, que quizás no se percataron de que enseñaron, sin querer, facetas muy representativas del momento que atraviesan. Un balance que suena a que las cosas no están para tirar cohetes. Y en el que destaca tanto la falta de libido como la mala fortuna en sus escasas citas sexuales. «Y para lo poco que lo hacemos van y nos pillan», relataba el DJ.