El hijo de Isabel Pantoja ha querido ser tajante después de los rumores que apuntan que le ha sido infiel a Irene Rosales con una chica en A Coruña.


No hay semana que Kiko Rivera no sea uno de los protagonistas de la actualidad. Justo cuando parecía que su vida estaba tranquila -a excepción de arreglar las cosas con su hermana, Chabelita Pantoja, con la que sigue sin tener relación a pesar de las intenciones de ambos por arreglar las cosas-, ahora ‘El programa de AR’ asegura que el dj fue visto con una chica en la localidad de Padrón, A Coruña, tras ofrecer un espectáculo allí.

Fue el 4 de enero y el hijo de Isabel Pantoja ha sido visto, según el citado programa, en compañía de esta joven, con la que supuestamente accedió a un hotel a altas horas de la madrugada. Ahora Kiko Rivera ha querido mandar un mensaje de lo más contundente en relación a estos rumores.

«Yo no me rindo. Intentan hundirme, pero no lo consiguen, me puede quemar el dolor pero resurjo de entre mis cenizas con esa jodida sonrisa que tengo siempre en la cara. Que tengan un feliz y bonito día. #kikorivera #2020«, ha escrito en su Instagram, dejando claro que tiene la conciencia muy tranquila.

La que también se ha pronunciado al respecto ha sido su mujer, Irene Rosales, que estaba muy enfadada. «Yo solo voy a decir una cosa: a la chica la demanda le llegará, sino es por parte de mi marido será por la mía, pero le llegará”, promete la mujer de Kiko Rivera.

“Entrada la noche, tras la actuación, los recogen en una furgoneta, los llevan al hotel y allí se bajan del vehículo una chica rubia bastante guapa y despampanante, Kiko Rivera y un amigo”, explicaba Pepe del Real. El periodista continúa su relato de los hechos, asegurando que “entran al hotel y fueron todos a la habitación de Kiko Rivera, que se encontraba en la segunda planta. Se escucharon risas, jaleo y los huéspedes del hotel lo escuchaban”.

Según este relato, “el marido de la chica llegó desesperado a las 5:30 horas de la mañana aporreando la puerta del hotel y advirtiendo a los de recepción que ‘si no sale mi mujer llamo a la policía local’”. Él creía que su mujer estaba allí contra su voluntad, pero no era así, porque los empleados del hotel tuvieron que convencerla para que saliese y así evitar molestar a los agentes de seguridad.