El DJ, el torero y el bailarín se han erigido por méritos propios como los tres reyes del corazón de  2020. Hacemos un repaso por los truculentos titulares que nos han regalado este año.


El 6 de enero, millones de hogares españoles se han despertado con los regalos de los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar no han pasado por alto su tradicional visita a las casas para alegrar con sus obsequios a niños y mayores de todos los rincones del país. En el ámbito de la crónica social, otros tres reyes del corazón nos han regalado este año un sinfín de noticias y acontecimientos varios, para deleite del público más fiel a los vaivenes del universo del ‘cuore’. Los tres monarcas en materia corazonera son: Kiko Rivera, Enrique Ponce y Rafael Amargo. Tres figuras de máxima popularidad en nuestro país que han traído el oro, el incienso y la mirra a los medios de comunicación en forma de titulares.

© Montaje SEMANA.

Del hijo de Isabel Pantoja y su encarnizada guerra contra su madre podría hacerse ya un tomo completo. Desde que el DJ desató su ira contra su progenitora, de todo ha dicho sobre ella. Y nada bueno… De su boca han salido todo tipo de acusaciones. Palabra que a ninguna madre del mundo le gustaría escuchar de boca de un hijo.

«Voy a luchar hasta el final tumbando a quien haga falta tumbar», ha confesado al hablar de la herencia de su padre. Es el punto que ha hecho estallar las disputas entre madre e hijo. El DJ cree que su madre le ha ocultado la verdad sobre aspectos del legado de Paquirri. El más primordial, Cantora. Una finca de la que Kiko es copropietario y que le encantaría poner a la venta para vivir más desahogadamente. Una decisión que su madre siempre se ha negado a tomar. Para ella es su hogar, su refugio, su guarida, incluso. Porque de su casa no ha salido apenas desde que estalló la crisis del coronavirus. Menos aún se ha dejado ver a raíz del distanciamiento con su hijo.

Hasta la fecha, ninguno parece dispuesto a dar su brazo a torcer. El propio Kiko ha reconocido que ve casi imposible la reconciliación. El culebrón, que cada semana se cierra con un «continuará» como final parcial de tan tormentosa historia, promete seguir ofreciendo nuevas y explosivas bombas en el futuro.

Ana Soria Enrique Ponce
© Redes sociales.

Qué decir de Enrique Ponce. Después de un sólido matrimonio con Paloma Cuevas, con la que formaba una de las parejas más estables del corazón, el torero y su mujer sorprendían a España entera con la repentina e inesperada noticia de su separación. Poco tardó el de Chiva en proclamar a los cuatro vientos su amor por una desconocida y jovencísima (tiene 27 años menos que él) Ana Soria. Lo que en un principio parecía un ‘affaire’ pasajero se ha convertido en el romance del verano, del otoño… y de lo que queda de invierno. Como poco. Porque el matador está enamorado hasta las trancas.

A sus 49 años, su romance con la joven estudiante de Derecho ha dado un giro a su vida. De la noche a la mañana ha pasado de ser el maestro discreto de antaño para tener el ímpetu de un chaval enamorado. Un hombre capaz de proclamar su amor a los cuatro vientos en un post de Instagram. ¡Y hasta en la lengua de Shakespeare! Aquel «Te amo más que a mi vida, forever« en las redes sociales pasará a los anales de la crónica rosa ‘forever’. Para ‘siempre jamás’, sin duda alguna.

En cuestión de meses, uno de los toreros más clásicos y con más solera parece haberse transformado en un auténtico ‘millennial’. Tras una vida entera mostrándose cauto en lo relativo a sus sentimientos, su idilio con la almeriense ha desatado al Romeo que lleva dentro. Y su Julieta está encantada de haberlo conocido. Ya son felices y comen perdices en el precioso ático que comparten en Almería. Y esto es solo el principio… ¡Aún quedan muchos más capítulos por escribirse en esta tórrida e intensa historia de amor!

Gtres

En el caso de Rafael Amargo, este rey de corazones ha vivido la parte más amarga, nunca mejor dicho, de la vida. Su historia tiene que ver con intrigas familiares o enamoramientos profundos. No. Lo suyo ha sido cosa seria. El bailarín y coreógrafo fue arrestado el pasado 1 de diciembre (junto a otras tres personas) por supuesta por los presuntos delitos de organización criminal y tráfico de drogas en la ‘Operación Córax’ de la Policía Nacional que todavía está abierta.

Con un palmarés que incluye cuatro Premios Max de las Artes Escénicas, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de Andalucía, entre otros, el granadino ha negado en todo momento cualquier vínculo con el mundo del narcotráfico. «Pablo Escobar había uno», ha señalado. En su defensa, el artista ha explicado que la suya «es una casa donde hay mucha alegría. Es una casa donde hay muchos artistas y donde se reúne gente… ¿Yo? ¿Qué trapicheo? Soy un tío que me gusta la fiesta, que me gusta divertirme porque me gusta celebrar. Porque todo el mundo cuando trabaja, ¿después qué hacen? ¿Celebran o no? ¡Pues también lo puedo hacer yo!».

Cabe recordar que cuando se produjo la detención de Amargo, los agentes encontraron importantes alijos de droga, así como material para dosificar y distribuir estupefacientes, en su domicilio y en el de los otros acusados. En total se hallaron 60 gramos de metanfetamina, 20 gramos de ketamina, tres botes de Popper, varias bolsitas de mefedrona, una bolsita de 2CB, dos botes de GHB (éxtasis líquido) y 6.000 euros en efectivo. Según el bailarín y coreógrafo, la droga encontrada era para consumo personal y para tener provisiones suficientes en el hipotético caso de un nuevo confinamiento. Hombre previsor vale por dos, dicen.

Lo cierto es que sus palabras no parecen convencer en absoluto a la Fiscalía, que ha recurrido su puesta en libertad y ha solicitado su ingreso inmediato en prisión. El futuro no se presenta muy halagüeño, pero él no pierde la esperanza de demostrar su inocencia. Porque «estas cosas lo único que hacen es dañar al artista» y porque él tiene «un corazón más grande que todas las cosas». No le vendría nada mal unas dosis extra… de suerte, que buena falta le hará a corto y medio plazo.