«Cuando me pasó todo esto con mi madre tuve una recaída. Al final somos débiles y la droga destroza al débil», ha afirmado el DJ.


Con la intención de resetear su mente, así vivió Kiko Rivera su viaje más intrépido. El hijo de Isabel Pantoja se desplazó hasta Nepal de la mano de Jesús Calleja el pasado mes de abril, poco después de que estallara su guerra con la tonadillera. Desde allí ha repasado su infancia, su trayectoria profesional y la relación con su progenitora. También ha hablado en profundidad de sus adicciones y cómo los demonios siempre le acechan. Su última recaída fue reciente y se produjo tras la dura disputa familiar que se inició a finales del año pasado. «Me refugié en la cocaína, nuevamente», ha asegurado en ‘Planeta Calleja’.

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La etapa más dura de su vida, que coincidió con la emisión del programa ‘Cantora, la herencia envenenada’, ha tenido sus consecuencias. «Cuando me pasó todo esto con mi madre tuve una recaída. Me refugié en la cocaína, nuevamente. Al final somos débiles y la droga destroza al débil». También ha señalado que lo que le hace no volver a sus adicciones es el mañana. «El levantarme y que mis hijas no me vean así», ha afirmado.

El DJ ha confesado que comenzó a coquetear con las drogas cuando tenía entre 17 y 18 años. «Yo he tenido épocas de mi vida que he llegado a consumir cocaína a diario. He llegado a consumir hasta cuatro y cinco gramos al día. Mi madre se enteró hace cuatro años de lo que me pasaba», ha contado.

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«Yo he sido drogadicto como la mayoría de la gente sabe. Hoy estoy muy bien, pero siempre tengo el demonio». También ha revelado que un punto de inflexión fue cuando vio el documental del DJ sueco Avicii. «Me voy a morir igual que este», dijo entonces. Además, ha responsabilizado a su progenitora de su coqueteo con las drogas. «Gran parte de que yo fuera así era su culpa. Ella no ha estado el tiempo que debería haber estado. No quiero echarle la culpa, pero también la tiene. Es la labor de un padre saber por dónde va su hijo. Si mi madre hubiera estado más atenta yo no hubiera tenido cientos de recaídas».

Irene Rosales fue clave para que decidiese resolver sus problemas. «Mi mujer decidió llamar a mi madre y contárselo. Lo correcto en ese momento hubiese sido entrar en un centro de desintoxicación, pero tenía miedo a que la gente se enterase. Decidí irme a una casa que tenía mi madre en el Rocío. Fue la única vez en la que sentí a mi madre a mi lado».

Se ha arruinado dos veces

El DJ ha recordado cómo un buen día le ofrecieron realizar su primer bolo que daría inicio a una etapa de desenfreno. «He llegado a cobrar hasta 25.000 euros por dos horas de un bolo. El caso es que me hacía cuatro durante un fin de semana». Sin embargo, ha confesado que el dinero le quemaba en las manos. «Yo era un cabeza loca. Cuando el dinero te llega fácil, te lo gastas fácil. Puede haber gente que se lo haya pasado bien en este país, pero no existe nadie que se lo haya pasado mejor que yo».

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Ha recalcado que en dos ocasiones ha pasado apuros económicos. «Me he arruinado dos veces en la vida. A los 22 estaba arruinado y me volví a arruinar. Habré ganado en mi vida entre siete u ocho millones de euros. Yo tenía once coches en mi casa, tenía barcos… Luego cambié y me quité de las malas amistades».