Las respectivas bodas de Anabel Pantoja y Kiko Rivera nada tienen que ver. Comparamos los enlaces y encontramos las diferencias.


Kiko Rivera e Irene Rosales cumplen este jueves cinco años de casados, un aniversario que llega en medio de un vendaval familiar. Así lo demuestra que el Dj haya perdido la relación con algunos de sus invitados como, por ejemplo, Anabel Pantoja. Aunque todavía es pronto para saber el giro que puede dar esta historia, lo cierto es que la boda de ambos nada tiene que ver la una con la otra. Tan solo coinciden en el mes en el que se dieron el ‘sí quiero’, pues mientras Anabel celebró su enlace el 1 de octubre y él lo hizo el día 7. El resto de detalles que coincidan son una mera coincidencia y lo demuestra el análisis que hemos hecho en este artículo.

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La primera diferencia es la presencia de familia entre los invitados. En la boda de Anabel hubo muy pocas personas de su familia que no se quisieron perder su enlace en la playa: ni Kiko Rivera, ni Irene Rosales, ni sus sobrinas o sus tíos se desplazaron a La Graciosa. A diferencia de la boda de Kiko, donde acudieron sus hermanos Cayetano y Fran, su tío Agustín, su abuela doña Ana o incluso su madre, Isabel Pantoja. A pesar de que no todos posaron con él en el reportaje fotográfico que ofrecieron en aquel momento, Kiko Rivera presumió de ellos tiempo después. El día fue familiar y nada lo empañó, un hecho que no ha tenido lugar en la boda de Anabel.

También se distancian por el número de invitados. Anabel tras la pandemia apostó hacer algunos cambios y optó por una boda mucho más íntima, en concreto, por 70 personas, mientras Kiko Rivera reclutó a 325 asistentes para su gran día. Tal fue el número que para evitar filtraciones de cara a su exclusiva, el músico puso grandes medidas de seguridad, algo que no ha sucedido esta vez con Anabel Pantoja. Al tener como enclave la playa, Anabel no pudo evitar que se acercaran hasta allí curiosos y que todos los medios de comunicación desvelaran cada anécdota de su boda.

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Otra distinción es la forma en la que Anabel Pantoja afrontó el día de su primo e Irene Rosales, ya que nada tiene que ver con cómo lo ha hecho ahora Kiko Rivera. Tras fallecer doña Ana, el hijo de Isabel Pantoja decidió no asistir al enlace e incluso dejó de seguir a su prima en el universo 2.0 al sentirse traicionado. Una actitud dispar a la que mantuvo la sobrina de la tonadillera, quien en todo momento trató de que los invitados vivieran un día inolvidable. En los días previos dejó claro qué le había pedido a su tía hacer en la boda de Kiko e Irene: «Vamos a pasárnoslo bien y a despeinarnos«. Precisamente Isabel fue la protagonista de su boda, al igual que ha sucedido en la de Anabel, aunque no acudiera.

La artista cantó para los novios y se reencontró con los hijos mayores de Paquirri, Fran y Cayetano, una presencia de la que no ha habido ni rastro en el enlace de Anabel. La cantante estaba destrozada al haber perdido en la misma semana a su madre y declinó la invitación. Ambas bodas han estado cargada de polémicas, aunque desde luego que no en la misma medida. Mientras se resuelve el enfrentamiento de Anabel y Kiko Rivera, la actitud del DJ demuestra que no quiere enterrar el hacha de guerra. Prueba de ello, que este miércoles haya tildado las declaraciones de su prima de falacias. «La mentira y el engaño tienen fecha de caducidad. Al final, TODO se descubre. Al mismo tiempo la confianza se muere para SIEMPRE», ha escrito Kiko Rivera en sus redes sociales.