Este verano la alarma social llega a modo de pinchazos. Los medios de comunicación están alertando de una preocupante tendencia en alza entre los jóvenes, pues cada vez son más los casos de pinchazos que se producen con supuesta intención de sumisión química para abusar sexualmente o robar a las víctimas, en su gran mayoría chicas, aunque también hay casos de chicos. Sin embargo, este lunes un nuevo caso deja claro que ninguno estamos a salvo de esta deplorable tendencia y es que la víctima de estos pinchazos ha sido Juan Miguel, exmarido de la cantante Karina, que fue inoculado cuando asistía a un festival de música en la Comunidad de Valencia.

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Foto: Mediaset

El propio peluquero Juan Miguel ha sido en encargado de contar su dura experiencia. Lo ha hecho conectando con el programa de Antena 3 ‘Espejo público’, donde ha relatado que se encontraba en un “festival enorme, con unas 50.000 personas dentro” y que al salir de uno de los reservados de la zona VIP en la que él disfrutaba de la fiesta para llevarle “la pulserita” a un amigo, sintió un pinchazo. “Noté como un pinchacito, pero no de una aguja grande, es como de insulina. Noté como un mareo y me fui a mi casa”, explica el exmarido de Karina, que más tarde se percató de que el susto era mayor, al descubrir qué le habían inyectado en el cuerpo y que bien podría haber acabado con su vida, quizá por un simple, pero peligrosa, “broma”.

Juan Miguel se encontró peor al llegar a su casa. Presentó más malestar su cabe, con mareos e incluso con fiebre. Al día siguiente se percató de que en el brazo en el que había sentido el pinchazo había una reacción alérgica, por lo que acudió rápidamente al hospital de urgencias, donde le confirmaron la presencia de éxtasis en la sangre: “En la analítica sale que me habían inyectado éxtasis y lo otro no sale”. Denuncia ahora públicamente para dar mayor visibilidad a esta oleada de pinchazos que está poniendo en jaque a las autoridades y que ponen el foco en las discotecas y grandes concentraciones de jóvenes donde cada vez más se suceden casos de sumisión química a través de esta peligrosa práctica que se ha puesto de moda.

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Foto: Espejo Público

El exmarido de Karina se considera, pese a todo, afortunado, pues en su caso ha tenido suerte. La primera fortuna la encontró al tener gente que se preocupaba por él y que tras sentir las primeras molestias tras el pinchazo fue acompañado a su casa. Quizá de no haber sido acompañado ahora se lamentarían males mayores. Pese a ello, tiene que seguir lidiando con las consecuencias de esta sucia fechoría que este verano parece estar de moda: “Ahora me tengo que pinchar durante 14 días en la tripa para que no haya enfermedades”.

Eso sí, Juan Miguel aún no ha llevado su caso a la comisaría, algo que hará sin lugar a dudas, como así ha reconocido a ‘Espejo público’, y que se sumará a las más de 60 denuncias que han alertado a las autoridades de esta tendencia que se expande por Europa. Por ahora son casos aislados, que no han venido acompañados de otros delitos como agresiones o robos, pero esta práctica de sumisión química no es aleatoria, pues en su mayoría son chicas jóvenes, las víctimas predilectas para los depravados, que quizá no cumplieron con su objetivo al encontrarse en espacios públicos, entre multitud de testigos.