El torero ha visitado ‘El Show de Bertín’, donde ha rehuido hablar del enfrentamiento entre su mujer y la madre de su hija Andrea.


Jesulín de Ubrique ha hablado de su matrimonio con María José Campanario, madre de sus dos hijos menores y con la que lleva dos décadas de relación. Lo ha hecho en ‘El Show de Bertín’, el programa que presenta Bertín Osborne en Canal Sur. Y apenas unas semanas después de que su esposa abriera una encarnizada guerra con Belén Esteban, a la que dedicó una polémica carta llena de insultos y descalificativos que reabrió las viejas heridas entre ellas.

El torero recuerda cómo se enamoró de Campanario

Sin entrar en las disputas mediáticas que enfrentan a las mujeres de su vida, el diestro ha recordado la cara amable de su relación con la catalana. Así, ha rememorado los inicios de su idilio. «Fue hace 19 años. La conocí estando en un restaurante. Ella venía con una amiga, que era la novia del hijo del del restaurante. Y ella la acompañaba. Yo estaba con mis padres y la invité a que viniera al campo», contaba. «En un momento que estaba más distraída, que se iban a ir, le dije: ‘De esta cara no te vas a olvidar’. Eso fue a finales del año 2000. Y en el 2001 ya salía con ella. Cuando tuve el accidente de tráfico ya vivíamos juntos. En el 2002 nos casamos. Y llevamos 20 años llevamos ya».

Canal Sur

Pocas palabras bastaron para que el torero declarase públicamente su amor a su pareja, cuya actitud hostil hacia la de Paracuellos del Jarama la ha puesto en el disparadero. Y por la que ha recibido un aluvión de críticas. La madrileña, venerada por el público, ha sido arropada por la audiencia de Telecinco, donde trabaja, y por la legión de fans que la siguen en las redes sociales. La odontóloga, en cambio, ha estado en el punto de mira desde que destapó en una misiva todo lo que opina sobre ella. Utilizar calificativos como «lerda» o «princesita barata» han hecho que se la juzgue con dureza. Pero sobre este asunto, el de Ubrique no ha dicho ni mu. Mejor hablar de cosas bonitas, como la pedida de mano.

«Veía algo en ella que no había visto»

El día que se comprometió con María José Campanario no lo hizo «de película», hincando rodilla ni nada por el estilo. La suya fue una petición más de andar por casa. Porque enseguida se dio cuenta de que la de Barcelona era su media naranja. Asó lo ha contado en el programa de Bertín: «Veía algo en ella que no había visto».

Gtres

En su visita al plató de Canal Sur, el andaluz también ha hablado de su madre, Carmen Bazán, que se acaba de mudar a un chalet en Marbella. «Está bien, Ha estado muy asustada con el tema del Covid, pero siempre hemos estado muy pendientes de ella», relataba.

Ha recordado a su padre, fallecido hace seis meses: «Era un máquina»

También ha tenido palabras de recuerdo a la memoria de su padre, Humberto Janeiro, fallecido hace seis meses: «Era un máquina. El año pasado falleció, pero era un fenómeno. Con sus defectos y sus virtudes, pero un padre. Que en gloria esté», detallaba, emocionado.

Canal Sur

Otro de los recuerdos que ha tenido Jesulín tienen que ver con Rocío JuradoEl matador ha contado que su padre trabajaba con artistas, ya que organizaba eventos como la Feria de Ubrique, en la que contrataban a artistas de todo el país. Un año decidió llamar a la de Chipiona, pensado que su presencia iba a causar furor. Sin embargo, las cosas no fueron tan bien como se esperaba. «Me acuerdo que Rocío Jurado le dijo a mi padre: ‘Humberto, yo sé que a usted la feria no le ha ido bien pero yo tengo un equipo… Usted no se preocupe, que esto lo solucionaremos‘. Pero había que pagarle a la mujer y no teníamos dinero», apuntaba el andaluz.

Fue precisamente para saldar su deuda con la cantante, para poder pagar su caché, cuando su padre decidió hipotecar la finca de Almendralejos. Entonces él tenía 13 años. Ver los apuros que pasaba su progenitor motivó que Jesulín se lanzara a los ruedos para ganarse la vida y poder ayudar a su padre a pagar la casa del campo. Y no le fue nada mal. Porque ayudó a su padre a conseguirlo. Y a los 16 años tuvo el dinero suficiente para comprarse Ambiciones. Decisiones importantísimas en los que ‘la más grande’, sin quererlo, jugó un gran papel.